Buscar una tabla de tensión arterial por edades es habitual cuando se quiere saber si una medición es normal. Sin embargo, la presión arterial no debe interpretarse únicamente en función de la edad. Las guías actuales tienen en cuenta las cifras obtenidas, el riesgo cardiovascular, las enfermedades asociadas, los tratamientos y, especialmente en personas mayores, la fragilidad y la tolerancia.

Las guías europeas de 2024 mantienen la hipertensión como una presión medida en consulta igual o superior a 140/90 mmHg e introducen la categoría de presión arterial elevada para valores de 120-139 mmHg de sistólica o 70-89 mmHg de diastólica.

 

¿Cuál es la tensión arterial normal en personas mayores?

No existe una única cifra que pueda considerarse ideal para todas las personas mayores.

Las recomendaciones europeas actuales proponen, para muchas personas que reciben tratamiento antihipertensivo, un objetivo sistólico de 120-129 mmHg si se tolera bien. En personas mayores con fragilidad, síntomas o mala tolerancia, el objetivo debe individualizarse.

Por tanto, no debe asumirse que una presión elevada es normal simplemente por tener más edad.

Valores normales de la tensión arterial en el adulto mayor 

La clasificación europea actual puede resumirse así para mediciones realizadas correctamente en consulta:

Categoría

Sistólica

Diastólica

No elevada

<120 mmHg

<70 mmHg

Presión elevada

120-139 mmHg

70-89 mmHg

Hipertensión

≥140 mmHg

≥90 mmHg

En mediciones realizadas en casa, el umbral utilizado para hipertensión es generalmente ≥135/85 mmHg.

Esto resulta más útil que una supuesta tensión arterial normal por edades, ya que la valoración clínica debe individualizarse.

Qué significan la presión sistólica y diastólica

La cifra superior es la presión sistólica y refleja la presión en las arterias cuando el corazón se contrae.

La inferior es la presión diastólica y corresponde al momento de relajación entre latidos.

Ambas aportan información y deben interpretarse conjuntamente.

¿Cada cuánto se debe medir la tensión?

Para medir la tensión arterial en personas mayores se debe tener en cuenta si tienen presión arterial alta o baja, o no. Generalmente, la recomendación es que los mayores se hagan una medición una vez al año, como mínimo, si no tienen ningún diagnóstico. En el caso de que sí tengan presión arterial alta, por ejemplo, la medición deberá hacerse con más asiduidad, siguiendo las recomendaciones pautadas por el médico.

Cuándo se considera alta o baja la tensión en mayores

Una medición aislada alta no basta normalmente para establecer un diagnóstico. La hipertensión debe confirmarse mediante mediciones repetidas y, cuando se considere necesario, mediante monitorización domiciliaria o ambulatoria.

Una presión excesivamente baja también puede causar síntomas como mareo, debilidad o desmayo. Esto resulta especialmente importante si aparecen al levantarse o tras modificaciones del tratamiento.

Síntomas de tensión alta y baja: ¿cuándo debemos preocuparnos?

Los síntomas de la tensión alta suelen ser:

  • Dolor de cabeza muy fuerte que suele confundirse con migraña o cefalea.
  • Aparición de náuseas y vómitos con ese dolor de cabeza.
  • Cambios en la visión, llegando a ver borroso.
  • Puede surgir confusión y sangrado nasal. 

Los síntomas de la tensión baja son:

  • Dificultad para concentrarse en las tareas que hay que realizar.
  • Aparición de fatiga y aturdimiento de manera repentina.
  • Visión borrosa que puede anticipar un desmayo.
  • En algunos casos, malestar estomacal. 

¿Cómo controlar la tensión arterial en personas mayores?

Para controlar la tensión en personas mayores, resulta fundamental tener en cuenta los siguientes consejos que exponemos a continuación.

Mantenerse activo

Es fundamental para controlar la tensión arterial en personas mayores mantenerse activo, es decir, practicar ejercicio con regularidad. Esto no solo permite que la persona prevenga la aparición de la presión arterial alta, sino que también evite coger peso en exceso, algo que puede favorecer que surja la hipertensión.

Llevar una dieta saludable

No sólo es crucial mantenerse activo, sino también llevar una dieta saludable donde, además, haya un esfuerzo por reducir el consumo de sal y de sodio. Lo idóneo sería que esto supusiera solo 1500 mg al día, por lo que puede ser interesante acudir a un nutricionista que diseñe una dieta a medida para cada persona.

Reducir el estrés

El estrés puntual no suele causar problemas en la salud, pero sí aquel que consideramos crónico. Es por esto por lo que es fundamental tratar sus causas y contribuir a reducirlo, dado que puede tener un impacto importante en la presión arterial. Si hacer actividades relajantes no funciona, quizás haya que acudir a un profesional.

Prestar atención a los síntomas de la tensión en personas mayores, así como llevar un estilo de vida saludable (donde, también, hábitos como fumar o beber alcohol se mantengan alejados) es vital. Igualmente, lo es medirse la tensión para tenerla controlada y tomarse la medicación tal y como recomendó el médico en los casos en los que haya un diagnóstico de presión arterial alta o baja. De esta manera, esta se mantendrá en unos niveles normales para que el cuerpo pueda funcionar adecuadamente.

 


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