¿Por qué las personas mayores tienen más accidentes?

La edad, por sí sola, no significa que una persona vaya a sufrir un accidente. Sin embargo, con el envejecimiento pueden aparecer cambios en el equilibrio, la fuerza, la visión, la audición o los reflejos que aumentan determinados riesgos. A ello se suman factores como algunas enfermedades, determinados medicamentos y entornos poco adaptados.

Las caídas merecen especial atención. La Organización Mundial de la Salud señala que las personas mayores de 60 años son el grupo con mayor número de caídas mortales y relaciona el riesgo con cambios físicos, sensoriales y cognitivos, la movilidad, la visión, la medicación y la seguridad del entorno.

¿Qué accidentes son más frecuentes en las personas mayores?

Los accidentes pueden producirse tanto dentro de la vivienda como en la calle. Entre los más relevantes se encuentran las caídas, quemaduras, golpes y accidentes durante los desplazamientos.

Caídas en casa

Una alfombra que se mueve, una iluminación insuficiente, un baño sin puntos de apoyo o un cable en una zona de paso pueden convertirse en factores de riesgo.

La prevención de caídas en adultos mayores requiere combinar un entorno seguro con el mantenimiento de capacidades físicas como fuerza, equilibrio y coordinación.

La OMS incluye entre las intervenciones preventivas el entrenamiento de la marcha y el equilibrio, el ejercicio funcional y la valoración y adaptación de la vivienda.

Accidentes de tráfico y riesgos como peatones

Al desplazarse por la calle también intervienen factores como la velocidad de reacción, la visión, la audición y la capacidad para estimar distancias.

No significa que todas las personas mayores como peatones suelan tener más accidentes, sino que determinados cambios funcionales pueden aumentar la vulnerabilidad cuando se produce una situación inesperada.

Por qué aumenta el riesgo de accidentes con la edad

El envejecimiento no afecta a todas las personas de la misma forma. Por eso es más útil valorar las capacidades individuales que utilizar únicamente la edad cronológica.

Cambios en equilibrio, visión, audición y reflejos

La disminución de fuerza muscular, algunos problemas de equilibrio o determinadas alteraciones visuales pueden hacer más difícil reaccionar ante un obstáculo.

También influyen algunos medicamentos, especialmente cuando producen mareo, somnolencia o bajadas de tensión. Ante estos síntomas debe consultarse con un profesional sanitario y nunca modificar la medicación por iniciativa propia.

Cómo prevenir caídas y accidentes en el hogar

Conviene mantener libres las zonas de paso, utilizar una iluminación suficiente y prestar especial atención a baños, escaleras y suelos deslizantes.

Un adecuado entrenamiento de movilidad, adaptado a las capacidades individuales, puede ayudar a conservar fuerza, coordinación y equilibrio. Mantener una vida activa también forma parte de un envejecimiento activo.

Cómo reducir el riesgo al caminar y desplazarse

Utilizar calzado estable, llevar las gafas o audífonos prescritos y evitar prisas en cruces y escaleras puede reducir riesgos.

Cuando existe inestabilidad frecuente, conviene consultar si es necesario utilizar una ayuda técnica y recibir orientación sobre su uso correcto.

Qué hacer después de una caída o accidente

Tras una caída no siempre conviene intentar levantarse inmediatamente. Si existe dolor intenso, deformidad, golpe importante en la cabeza, pérdida de conocimiento o dificultad para moverse, es necesario pedir asistencia.

Incluso si aparentemente no ha habido una lesión grave, una caída puede ser una señal de un problema de equilibrio, visión, medicación o salud que merece ser estudiado.

Cuándo consultar a un profesional

Las caídas repetidas, los mareos, la pérdida de fuerza, la inestabilidad nueva o el miedo intenso a volver a caer justifican una valoración profesional.

El miedo puede hacer que la persona reduzca progresivamente su actividad y pierda todavía más fuerza, por lo que prevenir no consiste en dejar de moverse, sino en hacerlo de forma más segura.