Cuando a tu familiar le duele una articulación “cada día más” y ya no basta con medicación, ejercicio o infiltraciones, es normal que aparezcan dudas: ¿artrodesis y artroplastia son lo mismo? ¿Cuál conviene más en mayores? Vamos paso a paso para que entiendas la diferencia y puedas hablar con el traumatólogo con más calma.
Principales diferencias entre la artrodesis y la artroplastia
Aunque ambas cirugías buscan reducir dolor y mejorar la función, lo hacen de forma muy distinta:
- Objetivo principal: en el caso de la artrodesis, “apagar” el dolor uniendo los huesos para que la articulación deje de moverse. En la artroplastia, reemplazar parte o toda la articulación dañada por una prótesis para recuperar movimiento.
- Movimiento después de la cirugía: en el caso de la artrodesis, la articulación queda rígida (estable, pero sin movilidad), mientras que en la artroplastia: se intenta mantener un movimiento más parecido al natural.
- Cuándo se suele indicar: la artrodesis está indicada para casos de dolor intenso, deformidad o inestabilidad, a veces como alternativa cuando otras opciones no encajan, mientras que la artroplastia para casos con daño articular avanzado (por ejemplo, por artrosis) cuando limita mucho la vida diaria.
- Impacto en autonomía: en mayores, a la hora de decidir entre artrodesis o artroplastia se suele valorar qué pesa más, si estabilidad (artrodesis) o movilidad (artroplastia), y cómo afectará al caminar, aseo, escaleras o transferencias.
¿En qué consiste la artrodesis y en qué casos se recomienda?
La artrodesis es una fusión articular: el cirujano prepara las superficies óseas y las fija con tornillos/placas para que el hueso “suelde” y el dolor disminuya. El objetivo es convertir una articulación dolorosa e inestable en una estable y sin dolor, aunque rígida.
Suele considerarse cuando:
- Hay dolor severo que no mejora con tratamiento conservador.
- Existe deformidad o inestabilidad que dificulta apoyar.
- La articulación afectada “pide” más estabilidad que movimiento (por ejemplo, en algunos casos de tobillo o pie).
¿Qué es la artroplastia y cuándo se realiza?
La artroplastia es la cirugía en la que se reemplazan superficies articulares dañadas por componentes protésicos (metal, plástico o cerámica), parcial o totalmente.
Se plantea cuando el desgaste (muy a menudo causado por artrosis) provoca:
- Dolor persistente.
- Pérdida importante de movilidad.
- Dificultad para caminar, dormir o hacer tareas básicas.
En general, en personas mayores con artrosis avanzada de cadera o rodilla, la sustitución articular puede ofrecer mejoras relevantes en dolor y función tras la recuperación.
Ventajas, riesgos y recuperación: qué puedes esperar en cada intervención
En ambas cirugías hay beneficios claros, pero también riesgos que conviene tener presentes: infección, trombosis, rigidez, dolor persistente o complicaciones de la herida, entre otros (el equipo médico te detallará el riesgo real según edad y salud).
Para decidir mejor (siempre junto al especialista), ayuda hacerse estas preguntas:
- ¿Qué articulación es y cuánto movimiento necesitas de ella para tu vida diaria?
- ¿Cómo es el dolor y qué tratamientos ya se han probado?
- ¿Qué nivel de apoyo habrá en casa (levantarse, aseo, comidas, medicación)?
- ¿Cómo están el equilibrio y el riesgo de caídas, muy importante en mayores.
- ¿Qué objetivo te importa más ahora: estabilidad o movilidad.
Recuperación y rehabilitación de la artrodesis
La recuperación suele exigir paciencia: el cuerpo necesita tiempo para que el hueso fusione. Es frecuente pasar por fases de inmovilización y un apoyo progresivo, siempre según la pauta del traumatólogo. En artrodesis de tobillo/pie, por ejemplo, se insiste en el control de inflamación y elevación al inicio y en seguir cuidadosamente el plan de cargas.
Aquí, el acompañamiento en casa marca la diferencia: preparar el baño, organizar descansos y contar con ayuda para las tareas que requieren apoyo o equilibrio.
Rehabilitación y cuidados en casa de la artroplastia
Tras una artroplastia, suele iniciarse movilización y fisioterapia de forma temprana, con ejercicios progresivos para recuperar fuerza, marcha y funcionalidad.
La recuperación suele dividirse en diferentes etapas, cada una de ellas con sus propios objetivos y procesos, tal y como ocurre, por ejemplo, con la rehabilitación de cadera.
En casa, lo que más ayuda suele ser:
- Mantener una rutina de ejercicios indicada por profesionales.
- Vigilar señales de alarma (fiebre, dolor que empeora, enrojecimiento importante, falta de aire) y consultar sin esperar.
- Planificar apoyos para vestir, ducharse, cocinar y evitar caídas las primeras semanas.
Conclusión: elegir con calma y con apoyo
No hay una respuesta única: artrodesis y artroplastia son soluciones diferentes para problemas distintos. La clave es alinear la elección con la articulación afectada, tu estado de salud, tus objetivos (movilidad vs. estabilidad) y el apoyo real que tendrás durante la recuperación.
Y ahí no tienes por qué hacerlo sola/o. En Fundación Caser te acompañamos para que el postoperatorio sea más llevadero: desde orientación y recursos hasta apoyo en el hogar cuando la dependencia personal aumenta temporalmente. Porque recuperarse bien no es solo “operarse”: también es sentirse cuidado y seguro en el día a día.
Fuentes consultadas
- American Academy of Orthopaedic Surgeons. (s. f.). Reemplazo total de cadera (artroplastia total de cadera). OrthoInfo (es). (OrthoInfo)
- American Academy of Orthopaedic Surgeons. (s. f.). Total hip replacement exercise guide. OrthoInfo. (OrthoInfo)
- Cleveland Clinic. (s. f.). Arthrodesis (Joint Fusion): What it is, procedure & recovery. (Cleveland Clinic)
- Royal National Orthopaedic Hospital NHS Trust. (s. f.). Ankle and hindfoot arthrodesis (fusion): A patient’s guide. (rnoh.nhs.uk)
- Mahomed, N. N., et al. (2005). Joint replacement surgery in elderly patients with severe osteoarthritis of the hip or knee. JAMA Internal Medicine. (JAMA Network)