La artroplastia reemplaza total o parcialmente una articulación dañada por una prótesis para moverse mejor y con menos dolor

Cuando una articulación duele a diario, limita al caminar o hace que tu familiar “se lo piense dos veces” antes de moverse, es normal que el médico mencione la artroplastia . En pocas palabras, se trata de una cirugía pensada para aliviar el dolor y recuperar movilidad cuando el daño articular es importante. Conocer lo básico te ayuda a acompañar el proceso con más seguridad y a preparar una recuperación más llevadera.

 

¿Qué es la artroplastia y en qué consiste?

La artroplastia es un procedimiento quirúrgico en el que se reemplaza total o parcialmente una articulación dañada por una prótesis. El objetivo no es volver a tener 20 años, sino volver a moverse mejor y con menos dolor: levantarse, caminar, dormir sin molestias o recuperar actividades cotidianas.

De forma general, el cirujano retira las superficies articulares deterioradas (cartílago/hueso afectado) y coloca componentes protésicos diseñados para permitir un movimiento más fluido. Dependiendo del caso, la prótesis puede fijarse con cemento o mediante sistemas que favorecen la integración con el hueso.

 

¿Por qué se realiza?

La artroplastia suele indicarse cuando:

  1. El dolor es persistente y limita la vida diaria (andar, asearse, vestirse, salir de casa).
  2. La rigidez y la pérdida de movilidad aumentan con el tiempo.
  3. Los tratamientos conservadores (medicación, ejercicio terapéutico, pérdida de peso si procede, ayudas técnicas y fisioterapia) ya no son suficientes.

En personas mayores, la causa más frecuente es la artrosis avanzada, aunque también puede plantearse tras fracturas, deformidades o algunas artritis inflamatorias. Lo importante es que la decisión sea realista: menos dolor, más función y más confianza al moverse.

 

Tipos de artroplastia principales

Según la articulación y el grado de daño, existen varias opciones:

  • Artroplastia total: se sustituyen las principales superficies de la articulación (muy habitual en cadera y rodilla).
  • Artroplastia parcial: solo se reemplaza una parte, en casos concretos (por ejemplo, algunas rodillas).
  • Hemiartroplastia: frecuente en ciertos problemas de cadera, cuando se reemplaza solo una porción.
  • Cirugía de revisión: si una prótesis previa necesita ajuste o recambio con el paso del tiempo.

 

Articulaciones más tratadas con artroplastia

Estas son las articulaciones en las que más se recurre a la artroplastia, porque suelen concentrar gran parte del dolor y la pérdida de movilidad en el día a día. Conocerlas te ayudará a entender por qué se indica la cirugía y qué mejoras se suelen buscar en cada caso.

Artroplastia de cadera

La artroplastia de cadera es una de las más comunes. Suele plantearse cuando caminar, subir escaleras o incluso descansar se vuelve difícil por dolor. Tras la intervención, la recuperación suele apoyarse en movilización temprana, rehabilitación y fisioterapia geriátrica para recuperar la marcha y la seguridad.

Artroplastia de rodilla

En la artroplastia de rodilla se reemplazan superficies dañadas para reducir dolor y mejorar la función. Es especialmente útil cuando la rodilla limita actividades básicas como levantarse, caminar o mantener el equilibrio durante mucho tiempo.

Artroplastia de hombro

La artroplastia de hombro se valora cuando el hombro duele, pierde fuerza y limita acciones tan simples como peinarse o alcanzar objetos. En algunos casos se utilizan técnicas específicas (como el reemplazo “inverso”), según el estado de los tendones y la estabilidad articular.

 

Fases del procedimiento quirúrgico

Aunque cada hospital tiene su protocolo, normalmente se siguen estas etapas:

  1. Valoración y planificación: pruebas, estado general, expectativas y preparación del hogar (apoyos, barreras, ayudas).
  2. Preparación preoperatoria: pautas de ejercicio, revisión de medicación y educación sobre el postoperatorio.
  3. Cirugía: colocación de la prótesis adecuada a la articulación y al caso.
  4. Postoperatorio y rehabilitación: control del dolor, prevención de complicaciones y trabajo progresivo de movilidad, fuerza y equilibrio.

Aquí, tu apoyo es clave: rutinas simples, acompañamiento al caminar, organización del entorno y comunicación fluida con el equipo sanitario.

La artroplastia puede ser un paso importante para que tu familiar recupere movimiento, reduzca el dolor y vuelva a ganar seguridad al caminar. Y esa seguridad influye directamente en la autonomía personal y en la calidad de vida. 

 


Fuentes

 

La artroplastia reemplaza total o parcialmente una articulación dañada por una prótesis para moverse mejor y con menos dolor

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