Las cinco comunidades compasivas que funcionan en Aragón han coincidido en la necesidad de reforzar la colaboración con los servicios sanitarios y sociales para mejorar la atención y el acompañamiento de las personas que afrontan enfermedades avanzadas o se encuentran en el final de la vida, así como de sus familiares.
Esta ha sido una de las principales conclusiones del encuentro celebrado los días 3 y 4 de septiembre en Zaragoza, en el marco del XXI Curso de Verano de Enseñanza e Investigación en Bioética, organizado por el Colegio Oficial de Médicos y la Universidad de Zaragoza, bajo la dirección del doctor Rogelio Altisent.
La jornada reunió por primera vez a representantes de ECOPAL Fraga, ECOPAL Casablanca, Teruel ConPasión, Alcañiz se Cuida y Huesca Compasiva. Cinco iniciativas que, aunque surgieron en contextos diferentes, comparten el objetivo de fomentar una cultura de los cuidados y movilizar a la ciudadanía para acompañar a quienes atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad.
Los participantes destacaron el papel que pueden desempeñar las comunidades organizadas en la identificación de personas que necesitan apoyo, especialmente cuando existen situaciones de soledad, sobrecarga familiar o dificultades para acceder a determinados recursos. Sin embargo, señalaron que, para consolidar estas iniciativas, resulta necesario establecer mecanismos estables de coordinación con los centros de salud y los servicios sociosanitarios públicos.
Cinco iniciativas con un objetivo común
Las comunidades compasivas aragonesas presentan distintos modelos de organización y funcionamiento.
El programa ECOPAL, promovido por Fundación Dignia y la Cátedra Dignia Ecosistema Paliativo de la Universidad de Zaragoza, comenzó su actividad en Fraga en septiembre de 2025 y se extendió al distrito Casablanca de Zaragoza en marzo de 2026.
Por su parte, Teruel ConPasión funciona desde 2023, impulsado por la Asociación Española Contra el Cáncer y con la participación de catorce entidades sociales, sanitarias y comunitarias.
En Huesca, el proyecto Huesca Compasiva, Comunidad se desarrolla a través de una asociación ciudadana que trabaja en tres ámbitos principales: formación, divulgación y acompañamiento. Alcañiz se Cuida, por su parte, surgió a iniciativa de profesionales de cuidados paliativos de la zona.
Pese a sus diferentes orígenes, todas las experiencias coinciden en la importancia de sensibilizar a la población sobre los cuidados paliativos y promover la implicación de la sociedad en el acompañamiento a personas con enfermedades graves y sus familias.
De la sensibilización a la detección de personas que necesitan ayuda
Durante el encuentro también se abordó la evolución de las comunidades compasivas hacia modelos que, además de promover la sensibilización ciudadana, participan activamente en la identificación de necesidades y la movilización de recursos de apoyo.
Este es el planteamiento del modelo ECOPAL, que cuenta con una red de colaboradores denominada «antenas de detección», formada por personas sensibilizadas que pueden advertir situaciones de vulnerabilidad que, de otro modo, pasarían desapercibidas.
Cuando se identifica un posible caso, la información se comunica a través de los canales establecidos y se registra de forma confidencial. Posteriormente, un equipo realiza una valoración de las necesidades de la persona afectada, tanto en el ámbito sanitario como en el emocional, social y espiritual.
A partir de esta evaluación se promueve la intervención coordinada de los recursos existentes en el entorno, como centros de salud, servicios sociales, entidades comunitarias o redes de voluntariado.
El objetivo es ofrecer una respuesta adaptada a cada situación, que puede incluir desde la atención al dolor y otros síntomas hasta el acompañamiento personal o el apoyo a familiares que sufren una elevada carga de cuidados.