Evitar el deterioro cognitivo se resume en una neuro-higiene rigurosa

La ciencia ha demostrado que nuestro estilo de vida y nuestros hábitos son herramientas poderosas para influir en la salud del cerebro. Lejos de enfoques pasivos, el verdadero deterioro cognitivo se encuentra en una estrategia integral basada en la estimulación constante, el movimiento y el bienestar emocional, una inversión vital para la autonomía y la calidad de vida en la etapa adulta.

 

¿Qué es el deterioro cognitivo?

El deterioro cognitivo se define como la disminución de una o más funciones mentales (memoria, atención, lenguaje o capacidad de razonamiento) que es más profunda que la esperada para la edad, pero que no interfiere significativamente en la vida diaria ni en la independencia funcional de la persona.

Tipos de deterioro cognitivo

Es importante diferenciar los tipos de deterioro cognitivo:

  • Deterioro Cognitivo Leve (DCL): La persona con deterioro cognitivo leve experimenta fallos de memoria u otros deterioros cognitivos síntomas que son evidentes, pero le permiten seguir realizando sus actividades habituales de manera independiente. Es crucial saber que el DCL puede mantenerse estable, e incluso revertirse, con la intervención adecuada.
  • Demencia: Es el deterioro cognitivo más avanzado, donde la pérdida de funciones mentales ya afecta gravemente la vida diaria, la independencia y el juicio.

Síntomas

Los deterioros cognitivos más comunes se manifiestan en la esfera de la memoria, como el olvido frecuente de citas o conversaciones recientes, la dificultad para encontrar las palabras correctas (lenguaje) o problemas para seguir instrucciones complejas.

 

¿Cómo avanza el deterioro cognitivo?

El ritmo y la dirección de cómo avanza el deterioro cognitivo son muy variables. En personas con DCL, una parte significativa puede estabilizar su condición o, gracias a la plasticidad cerebral, experimentar una reversión. Esto subraya la importancia de las intervenciones no farmacológicas y los cambios en el estilo de vida como el mejor tratamiento para el deterioro cognitivo para optimizar las capacidades cognitivas remanentes.

 

¿Cómo evitarlo?

La estrategia sobre cómo evitar el deterioro cognitivo se resume en una neuro-higiene rigurosa:

  1. Cuidado cardiovascular: Controlar la presión arterial, la glucosa y el colesterol es fundamental para asegurar un flujo sanguíneo óptimo al cerebro. Lo que es bueno para el corazón, es excelente para la mente.
  2. Dieta y nutrición: Adoptar patrones dietéticos ricos en verduras, frutas, granos integrales y grasas saludables (como el aceite de oliva) nutre y protege las células nerviosas.
  3. Vida social activa: La participación en actividades grupales y el mantenimiento de una red social activa son esenciales para fortalecer las funciones cerebrales ligadas al lenguaje y la interacción.
  4. Higiene del sueño: El descanso adecuado (entre 7 y 8 horas) permite al cerebro realizar procesos de limpieza de toxinas y de consolidación de la memoria.

 

Ejercicios para deterioro cognitivo

El entrenamiento cerebral y físico debe ser constante y placentero. Los ejercicios para el deterioro cognitivo son la piedra angular de cualquier estrategia preventiva.

Ejercicios cognitivos

Para mantener el cerebro ágil, la clave está en el desafío continuo:

  • Aprendizaje novedoso: Aprender una nueva habilidad, como un idioma o a tocar un instrumento, es la mejor forma de generar nuevas conexiones neuronales.
  • Estimulación lúdica: Juegos mentales como crucigramas, sudokus, ajedrez o puzzles son excelentes ejercicios de deterioro cognitivo que trabajan la atención, el razonamiento y la planificación.
  • Actividades artísticas: La pintura, el canto o la musicoterapia combinan estimulación sensorial y emocional, fortaleciendo la memoria y la expresión.

Actividad física recomendada

El ejercicio mejora la circulación y reduce el riesgo de enfermedades cerebrovasculares. Se recomienda un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física moderada.

  • Caminar a paso ligero: Es accesible y muy efectivo.
  • Ejercicios de coordinación: Actividades como el tai chi, el yoga o la gimnasia suave combina movimiento y concentración, muy beneficiosas para las personas mayores.
  • Evitar el sedentarismo: Simplemente mantenerse en movimiento constante a lo largo del día ayuda a mantener la movilidad y la coordinación.

Integrar estos hábitos no es solo una manera de proteger la salud de las personas mayores, sino de garantizar que sigan siendo ciudadanos plenos y activos en la sociedad. Desde Fundación Caser, nuestro objetivo es impulsar esta conciencia y ofrecer asesoramiento y acompañamiento a las personas con limitaciones y a sus familiares en este camino.

 


Referencia bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) (5.ª ed.). Editorial Médica Panamericana.

  • Livingston, G., Huntley, J., Sommerlad, A., Ames, D., Ballard, C., Banerjee, S., ... & Mukadam, N. (2020). Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission. The Lancet396(10248), 413-446.

  • Organización Mundial de la Salud. (2019). Reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia: Directrices de la OMS. Organización Mundial de la Salud.

  • Petersen, R. C. (2011). Mild cognitive impairment. The New England Journal of Medicine364(23), 2227-2234.

  • Stern, Y. (2009). Cognitive reserve. Neuropsychologia47(10), 2015-2028.

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