El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, ha presentado la iniciativa Jugando entre recuerdos, un proyecto del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) del Ayuntamiento que rescata la memoria lúdica de las personas mayores y la convierte en una herramienta de convivencia, aprendizaje y transmisión cultural.
La propuesta parte de una idea sencilla pero profundamente simbólica: recuperar aquellos juegos con los que crecieron quienes vivieron su niñez entre las décadas de los años treinta y setenta, cuando la calle era el gran patio de recreo y la imaginación suplía la falta de recursos.
El resultado es una revista ilustrada dirigida al público infantil que recopila diez juegos tradicionales, muchos de ellos hoy casi desaparecidos, con el objetivo de ofrecer alternativas de ocio saludable y favorecer el encuentro entre generaciones. En el proceso han participado los 4.300 usuarios del Servicio de Ayuda a Domicilio, cuyas vivencias han servido para dar forma a una publicación que une memoria, emoción y educación en valores.
De los recuerdos personales a una experiencia compartida
Más allá de su valor editorial, Jugando entre recuerdos nace con una clara vocación comunitaria. El proyecto sitúa a las personas mayores como protagonistas activos de la vida social de la ciudad y como transmisoras de una sabiduría popular que forma parte del patrimonio emocional de Valladolid.
Por ello, el Servicio de Ayuda a Domicilio prevé dar continuidad a la iniciativa mediante actividades intergeneracionales en centros educativos, espacios públicos y barrios de la ciudad. La intención es que niños y mayores puedan compartir estos juegos de forma directa, generando vínculos afectivos y fortaleciendo la convivencia.
Durante la presentación, el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, subrayó que esta iniciativa “representa el Valladolid que queremos: una ciudad que cuida de sus mayores, que reconoce su experiencia y que entiende que el mejor legado que podemos dejar a las nuevas generaciones son los valores de la convivencia, el respeto y el aprendizaje compartido”.
Carnero añadió que recuperar estos juegos supone también recuperar “una forma de relacionarnos más cercana, más humana y más comunitaria”.
Juegos que cuentan historias
Cada juego recogido en la revista encierra una historia personal. La de José María Fanarraga, de 80 años, que recuerda las tardes sin escuela jugando al hinque; la de Joaquina Gil, de 87, que conserva su colección de tabas como un auténtico tesoro de infancia; o la de María Severina Mencía, de 88 años, que aún evoca su diábolo, hoy sustituido por partidas de cartas con sus nietos.
También está la voz de Rosa, de 92 años, que continúa entonando las canciones que acompañaban los juegos de su niñez. Testimonios que convierten la publicación en mucho más que un recopilatorio: un puente entre generaciones capaz de conectar pasado y presente a través de la emoción, los recuerdos y las experiencias compartidas.
En una época marcada por el protagonismo de las pantallas y por formas de ocio cada vez más individualizadas, Jugando entre recuerdos propone volver a lo esencial: el juego compartido, la creatividad, la calle, la conversación y el encuentro.
La iniciativa se enmarca en la apuesta del Ayuntamiento de Valladolid por el envejecimiento activo, la lucha contra la soledad no deseada y la creación de espacios de convivencia intergeneracional. Con proyectos como este, la ciudad reconoce a sus mayores como custodios de una memoria colectiva que merece ser escuchada, compartida y transmitida.
Porque jugar no es solo cosa de niños. También es una forma de aprender, convivir y construir recuerdos que permanecen toda la vida.