Una correcta prescripción de ejercicio físico desde la consulta de Atención Primaria ayudaría a mantener la autonomía de las personas.

Una correcta prescripción de ejercicio físico desde la consulta de Atención Primaria ayudaría a mantener la autonomía de las personas. Con esta premisa, la Organización Médica Colegial (OMC) y el Instituto #SaludsinBulos impulsan la prescripción de ejercicio físico desde las consultas médicas a lo largo de todo el ciclo vital. Y lo hacen dentro del acuerdo suscrito entre ambas organizaciones para combatir la desinformación en salud y mejorar la comunicación clínica. Esta iniciativa pone el foco en la necesidad de pautar ejercicio también en personas mayores de 50 años, una etapa clave en la prevención de la fragilidad, la pérdida de masa muscular, las enfermedades crónicas y la dependencia.

Un trabajo publicado en la revista de Atención Primaria de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, SEMERGEN, ya advierte que “la prescripción de ejercicio físico entre los profesionales de Atención Primaria no se realiza con criterios de conocimiento adecuados”. Se trata de una carencia que resulta especialmente crítica en pacientes de más edad, donde el ejercicio bien pautado es determinante para mantener la autonomía.

 

Más evidencias científicas

Un estudio publicado el pasado mes de junio en la revista Atención Primaria revela que, pese a la sólida evidencia científica sobre los beneficios del ejercicio físico (especialmente relevantes a partir de los 50 años), su integración real en Atención Primaria sigue siendo limitada en España. Predomina el consejo genérico y discontinuo frente a una prescripción estructurada, que defina tipo de ejercicio, intensidad, duración, frecuencia y progresión, aspectos fundamentales para lograr beneficios reales en salud en personas con enfermedades crónicas o cambios asociados a la edad.

Los autores identifican como principales barreras la falta de protocolos y circuitos de derivación, el tiempo limitado en consulta, la escasa formación y autoeficacia para pautar ejercicio, y la insuficiente coordinación con fisioterapia, profesionales del ejercicio físico y recursos comunitarios. Además, persisten creencias erróneas sobre la baja efectividad del ejercicio en edades avanzadas o dudas sobre la adherencia del paciente, lo que limita su prescripción real en los centros de salud.

 

Propuestas de mejora

Entre las propuestas de mejora destacan la estandarización de la prescripción de ejercicio, con registro en la historia clínica y seguimiento periódico; la formación continuada de los profesionales; y la creación de vías de derivación hacia programas supervisados o iniciativas de “prescripción social”, como grupos de marcha o recursos municipales adaptados a mayores de 50 y 60 años. 

Todo ello, apoyado por herramientas digitales de monitorización y refuerzo conductual que faciliten la adherencia a largo plazo. El objetivo es pasar de “recomendar actividad” a pautar auténticas “dosis” de ejercicio, con objetivos claros y revisiones periódicas.

Según el doctor José Ramón Pallás, coordinador del grupo de trabajo Salud y Deporte de la OMC, “es imprescindible que los profesionales sanitarios puedan acceder en tiempo real a protocolos y recomendaciones de ejercicio físico para prescribirlo en consulta según las características de cada paciente, incluida la edad, y en este ámbito la IA puede ser una herramienta decisiva”.

En esta línea, el Instituto #SaludsinBulos presentó en el último congreso de SEMERGEN un proyecto piloto de escribas digitales, que permiten a los profesionales sanitarios prescribir ejercicio físico directamente desde la consulta. Estos sistemas de ayuda al diagnóstico y tratamiento en tiempo real, basados en IA, ya se están implantando en Atención Primaria en diversas comunidades autónomas, entre ellas Castilla-La Mancha. Han sido entrenados con protocolos de ejercicio físico de diferentes sociedades científicas, con la colaboración del Consejo General de Licenciados en Ejercicio Físico. Los escribas digitales escuchan la conversación clínica y, del mismo modo que ocurre con el tratamiento farmacológico, sugieren el tipo de ejercicio más adecuado para cada paciente, que posteriormente debe ser desarrollado por un especialista en ejercicio físico.

Una correcta prescripción de ejercicio físico desde la consulta de Atención Primaria ayudaría a mantener la autonomía de las personas.

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