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Existe un riesgo de infarto de miocardio en los pacientes que tienen artrosis sintomática de manos, según concluye un estudio en el que participaron 1.348 pacientes y que ha sido publicado en la revista Annals of the Rheumatic Diseases. “Esta y otras investigaciones ponen en alerta sobre el hecho de que existe también esta asociación entre artrosis y problemas cardiovasculares, aunque a un nivel menor que en las artritis crónicas”, según el Dr. Raimon Sanmartí, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

Este mayor riesgo de cardiopatía coronaria se cifra en más del doble en pacientes con artrosis sintomática (con dolor y rigidez), frente a los que sufren únicamente artrosis radiológica (en la que se observan los signos clásicos en la radiografía, sin tener síntomas). “No obstante, se desconoce el papel exacto a través del cual el dolor podría ejercer este efecto”, indica el Dr. Sanmartí, reumatólogo del Hospital Universitario Clínic de Barcelona, quien se encargó de realizar la presentación de ‘Lo mejor del año en investigación clínica en Reumatología’, en el último Congreso de la SER.

A juicio del especialista, “este estudio resulta llamativo porque, en principio, si bien se conoce la asociación entre eventos cardiovasculares y enfermedades reumáticas, éstas son enfermedades con componente inflamatorio (como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico), ya que se ha demostrado el papel de la inflamación en el desarrollo de arteriosclerosis”. La artrosis es, en principio, una enfermedad considerada “degenerativa” y no se le atribuye en general este potencial de mayor riesgo cardiovascular.

Asimismo, el Dr. Sanmartí explica que “estudios epidemiológicos recientes, aunque con algunos resultados contradictorios, van poniendo de manifiesto cada vez más la asociación entre manifestaciones cardiovasculares y artrosis, aunque se ha estudiado fundamentalmente en pacientes con artrosis de articulaciones de carga (rodillas y caderas). En algunos de estos estudios es difícil establecer el papel exacto de la artrosis ya que pueden jugar un papel fundamental otros factores como, por ejemplo, los fármacos (especialmente los antiinflamatorios no esteroideos) o la inmovilidad”.

En su opinión, “establecer que la artrosis no sólo provoca dolor articular y discapacidad, sino que puede estar asociada a un incremento de problemas cardiovasculares graves como el infarto de miocardio, pone énfasis en que la artrosis no es una enfermedad menor y que debemos poner empeño en conseguir mejores resultados en su prevención y tratamiento”. No obstante, -insiste el reumatólogo- “también hay que apuntar que este estudio no demuestra un incremento de la mortalidad global en los pacientes con artrosis de manos y que hay algunas limitaciones metodológicas, que hace que tengamos que ser prudentes a la hora de interpretar correctamente las conclusiones y sobre todo no crear ningún tipo de alarma social”.

Grupo de Trabajo ARTROSER

Desde la Sociedad Española de Reumatología (SER) se ha constituido el grupo de trabajo sobre la artrosis (ARTROSER) que pretende promocionar su prevención y tratamiento mediante la búsqueda de la excelencia en la investigación, la asistencia a los problemas clínicos y la formación de los profesionales involucrados con una perspectiva multidisciplinar, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los afectados. A juicio de la Dra. Montserrat Romera, coordinadora de este grupo de trabajo, “en los próximos años habrá importantes cambios en el manejo de la artrosis, una enfermedad que afecta a 7 millones de españoles y que puede aumentar a 70 millones en toda Europa”. 

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