La autonomía personal constituye uno de los pilares fundamentales del bienestar durante el envejecimiento. Mantener la capacidad de tomar decisiones propias, actuar de acuerdo con los propios valores y conservar la independencia en la vida cotidiana son aspectos esenciales para la calidad de vida de las personas mayores.
Así lo explica el psiquiatra Bartolomé Freire (psiquiatra jubilado y autor de La jubilación, una nueva oportunidad) quien señala que la autonomía está estrechamente relacionada con la identidad, la autoestima y la libertad individual. Según el especialista, una persona autónoma es capaz de regular su conducta siguiendo sus propios criterios y de resistir tanto las presiones externas como las limitaciones que puedan surgir con el paso de los años.
Combatir los estereotipos sobre la vejez
Freire considera que uno de los principales desafíos para conservar la autonomía es combatir los prejuicios asociados al envejecimiento. En este sentido, advierte de que la sociedad suele relacionar erróneamente la edad avanzada con la dependencia, una visión que puede acabar influyendo en la propia percepción que tienen las personas mayores sobre sus capacidades.
El especialista destaca que las creencias negativas sobre la vejez pueden resultar tan limitantes como las propias dificultades físicas. Cuando una persona interioriza la idea de que ya no es capaz de realizar determinadas actividades por su edad, corre el riesgo de reducir su participación social, abandonar proyectos personales o renunciar a experiencias que todavía podría disfrutar.
Por ello, subraya la importancia de mantener una actitud activa, participar en actividades significativas y rodearse de entornos que favorezcan el crecimiento personal y la confianza en las propias capacidades.
Adaptarse a las limitaciones sin renunciar a la autonomía
El envejecimiento conlleva cambios físicos y cognitivos que pueden afectar a la movilidad, la energía o la capacidad de respuesta. Según Freire, aceptar estas transformaciones forma parte de un proceso natural que requiere adaptación y realismo.
El psiquiatra explica que el impacto de las limitaciones no depende únicamente de su gravedad objetiva, sino también de cómo cada persona las interpreta. Para algunas personas, por ejemplo, utilizar un bastón o un audífono puede vivirse como una pérdida de autonomía, cuando en realidad son herramientas que facilitan mantenerla.
Freire destaca que muchas personas mayores afrontan estos cambios de forma positiva, buscando alternativas para continuar desarrollando actividades importantes en su vida. Adaptar hábitos, modificar rutinas o encontrar nuevas formas de hacer las cosas permite conservar una sensación de control y de independencia.
Sin embargo, advierte de que otras personas optan por abandonar actividades de manera prematura por miedo a equivocarse, sufrir un accidente o proyectar una imagen de fragilidad. Esta tendencia puede conducir al aislamiento, la pérdida de confianza y una disminución progresiva de la autonomía.
Por ello recuerda la importancia de seguir ejercitando las capacidades que aún se conservan. "Lo utilizas o lo pierdes" es una idea que, según el especialista, resulta especialmente válida en esta etapa de la vida.