El servicio telefónico de atención frente al abuso y maltrato a personas mayores de La Confederación Estatal de Mayores Activos (CONFEMAC) ha registrado más de 200 casos nuevos entre enero y marzo de 2026. Este recurso, respaldado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, refuerza su papel como herramienta clave para identificar situaciones de violencia y ofrecer orientación tanto a víctimas como a su entorno.

Lejos de ser episodios aislados, los datos apuntan a una problemática persistente que, en muchos casos, permanece oculta.

 

El maltrato psicológico, el más frecuente

Las cifras confirman que las formas de violencia más difíciles de detectar siguen siendo las más extendidas. El maltrato psicológico representa casi un tercio de los casos (30,9 %), seguido por la negligencia (16,4 %) y el abuso económico (15,1 %).

También destacan las vulneraciones de derechos (13,2 %) y el abandono (10,5 %). En menor proporción aparecen el maltrato físico (7,9 %) y el institucional (3,6%), mientras que el social (1,3 %) y el auto maltrato (1 %) tienen una incidencia más residual.

 

Dos grandes focos territoriales

La distribución geográfica muestra una clara concentración en dos comunidades: Andalucía y la Comunidad de Madrid, con 47 casos cada una. Juntas suman cerca de la mitad de las situaciones atendidas.

A cierta distancia se sitúa Cataluña (23 casos), mientras que Comunidad Valenciana, Galicia y Castilla y León registran 13 casos cada una.

El resto del territorio presenta cifras más bajas y dispersas, con especial presencia en Castilla-La Mancha, País Vasco y Extremadura, seguidas por otras comunidades con menor volumen de incidencias.

 

El hogar, principal escenario

El ámbito familiar continúa siendo el principal entorno donde se producen las situaciones de maltrato, con casi seis de cada diez casos (57,7 %). Las residencias concentran una de cada cinco intervenciones (20,7 %), lo que vuelve a poner el foco en la necesidad de vigilancia y mejora continua en estos centros.

Por su parte, el entorno social representa el 6,4 % de los casos, mientras que en un 13,7 % no se pudo confirmar la existencia de abuso. 

 

La red cercana, clave para detectar

La mayoría de las alertas provienen del entorno más próximo. Hijos e hijas lideran las comunicaciones (34,6 %), seguidos por las propias personas mayores, que realizaron el 20,6 % de las llamadas.

Vecinos (8,4 %) y profesionales (7,9 %) también desempeñan un papel relevante en la detección. En menor medida, participan nietos, amistades y otros familiares.

El conjunto de datos refleja un avance en la sensibilización social y una mayor confianza en los canales de ayuda, aunque también evidencia la necesidad de seguir reforzando la prevención y la detección temprana del maltrato a personas mayores.

 

200 casos nuevos de maltrato a personas mayores en 2026

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