Más de 1,35 millones de personas mayores de 45 años están registradas como desempleadas. Aunque representan cerca de seis de cada diez parados, este colectivo apenas recibió uno de cada cuatro contratos firmados durante agosto.
El mercado laboral español continúa mostrando importantes dificultades para quienes buscan trabajo a partir de los 45 años. Los últimos datos correspondientes a agosto de 2026 sitúan en 1.354.401 el número de personas desempleadas de este grupo de edad, después de sumar 10.231 nuevos parados en solo un mes.
La cifra supone un incremento del 0,76 % respecto a julio y confirma el elevado peso que tienen los trabajadores sénior entre quienes permanecen fuera del mercado laboral.
De acuerdo con los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), España contabilizó en agosto 2.355.918 personas desempleadas. De ellas, el 57,49% tenía más de 45 años.
El dato significa que prácticamente seis de cada diez personas inscritas como desempleadas pertenecen al colectivo sénior, una proporción especialmente significativa si se compara con su presencia en las nuevas contrataciones.
Más paro, pero menos oportunidades de contratación
Agosto cerró con un aumento general del desempleo de 44.500 personas. Más de 10.200 de esos nuevos parados tenían más de 45 años.
La evolución vuelve a poner sobre la mesa las dificultades que encuentra este segmento de población para regresar al empleo una vez que sale del mercado laboral.
Sonia Catalán, directora general de la Fundación, considera que las cifras muestran que todavía persiste una visión equivocada sobre el valor de los profesionales de mayor edad.
“La evolución de la contratación sénior en momentos de menor dinamismo del mercado pone de manifiesto que el talento sénior sigue considerándose erróneamente un recurso prescindible”, señala.
Catalán recuerda que estos profesionales aportan “experiencia, conocimiento y capacidades de gran valor para las organizaciones y para el conjunto de la sociedad”.
Los mayores de 45 años reciben solo el 25,75 % de los contratos
La diferencia entre el peso del colectivo en el desempleo y su participación en la contratación es notable.
En agosto se firmaron 1.144.827 contratos en España, pero únicamente 294.789 correspondieron a trabajadores mayores de 45 años. Esto supone el 25,75% del total.
Mientras las personas sénior representan cerca del 60 % de quienes están en paro, solo reciben aproximadamente uno de cada cuatro nuevos contratos.
La comparación por grupos de edad también resulta significativa. Los menores de 25 años consiguieron 311.584 contratos durante agosto, superando en número de contrataciones al conjunto de trabajadores mayores de 45 años.
Por su parte, las personas de entre 25 y 44 años concentraron 538.454 contratos y se situaron como el grupo con mayor presencia en las nuevas incorporaciones al mercado laboral.
Dos de cada tres contratos sénior son temporales
Encontrar empleo no es el único obstáculo. La calidad y duración de los contratos también reflejan una situación de especial vulnerabilidad entre los trabajadores de mayor edad.
De los 294.789 contratos correspondientes a personas mayores de 45 años, 189.130 fueron temporales, es decir, el 64,16 %.
Frente a ellos, se contabilizaron 105.659 contratos indefinidos, que representan el 35,84 % del total. De estos, 98.685 fueron contratos indefinidos iniciales y 6.974 correspondieron a transformaciones de contratos temporales en fijos.
La elevada temporalidad aumenta la incertidumbre laboral de un colectivo que, además, puede encontrar mayores dificultades para encadenar oportunidades de empleo cuando finaliza un contrato.
Los puestos ligados a actividades estacionales tienen un peso relevante dentro de esta contratación, lo que contribuye a reducir la estabilidad de quienes consiguen reincorporarse al mercado.
El edadismo, una barrera que persiste
Las cifras apuntan a un problema que va más allá de la evolución puntual del empleo durante los meses de verano.
El elevado porcentaje de mayores de 45 años entre las personas desempleadas, unido a su menor presencia en las contrataciones y al predominio de los contratos temporales, evidencia una brecha generacional que continúa condicionando sus oportunidades profesionales.
Para Sonia Catalán, resulta necesario reforzar las medidas destinadas a favorecer la empleabilidad y la actualización profesional de este colectivo, pero también actuar sobre los prejuicios relacionados con la edad.
Las cifras “muestran la necesidad de contar con políticas que fomenten la empleabilidad y la formación y erradiquen el edadismo en los procesos de selección”, sostiene.
A su juicio, el reto pasa por avanzar hacia “un mercado laboral capaz de ofrecer oportunidades a todas las generaciones”.
Los datos de agosto reflejan así una paradoja cada vez más visible: mientras los profesionales mayores de 45 años constituyen una parte fundamental de la población activa y acumulan décadas de experiencia, continúan encontrando mayores barreras para acceder a nuevas oportunidades laborales y, cuando lo consiguen, lo hacen con frecuencia mediante contratos de corta duración.