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Foto de una pareja adulta paseando por una ciudad

La ciudad ideal para los mayores: Madrid Futuro, CASER, UPM y Ayuntamiento de Madrid en colaboraciñon con agentes y asociaciones.

Madrid Futuro junto con CASER, la UPM (Universidad Politécnica de Madrid) y el Ayuntamiento de Madrid están diseñando la ciudad ideal para las personas mayores en colaboración con los principales agentes sociales, como la Fundación Alzheimer España y asociaciones de mayores como SECOT.

“Se trata de un ejemplo de colaboración en el que se ha involucrado a la sociedad civil afectada por esta problemática y a entidades públicas y empresas privadas para crear, entre todos, una ciudad amigable para nuestros mayores”, ha explicado Pablo Vázquez, director de Madrid Futuro.

Los mejores perfiles académicos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid han analizado, guiados por sus docentes, las tendencias en materia de modelos de habitabilidad y convivencia de mayores en el resto del mundo y cómo podrían aplicarse en la ciudad de Madrid. Los alumnos han presentado las conclusiones a los directivos de Caser y al Ayuntamiento de la Madrid.

“Las conclusiones de la investigación han resultado muy valiosas para abordar el reto del envejecimiento en la gran ciudad y también para anticipar propuestas de cara a la prevención y el desarrollo de la autonomía de las personas mayores”, ha explicado Valentín García, director de Caser Residencial, que cuenta con 21 residencias para personas mayores en España, dos de ellas en la ciudad de Madrid.

El objetivo de este proyecto es que exista un aprendizaje y, a la vez, se dé una respuesta a una necesidad real de la sociedad. En la actualidad la esperanza de vida de los madrileños es de 83 años, una de las mayores del mundo, y se prevé que para 2050 un tercio de la población tenga más de 65 años.

“Me parece muy innovador el proyecto de Madrid Futuro porque nunca se ha pensado en cómo la parte urbanística puede afectar a la calidad de vida de las personas con Alzheimer. Por ejemplo, elementos tan sencillos como señales orientativas pueden evitar extravíos y que se cree en un espacio en el que reflexionar es vital”, ha añadido Esther Arnanz, directora técnica de la Fundación Alzheimer España.

Así, se ha llegado a tres conclusiones. La primera de ella es la creciente demanda de cohousing y coliving. “En España existen 101 co-housing y casi el 44,6 % de los mayores elige esta opción como alternativa a la vivienda”, añade Cristina Arranz, estudiante de la UPM. En segundo lugar, el modelo de coliving es un tipo residencial colectivo, urbano, de alquiler y de corta estancia que, según expertos del área de arquitectura y sanitaria, podría suponer una buena solución para solventar la sensación de soledad no deseada entre las personas mayores de 65 años.

“Los estudios realizados por Madrid Futuro y la UPM sobre estos espacios compartidos enriquecen mucho, porque por un lado vemos dónde hay más necesidad de crearlos y por otro unimos a todos los agentes implicados.”, explica Araceli Martín-Navarro, presidenta en COWORD, Asociación Inmobiliaria de Espacios Compartidos que también está participando en el proyecto liderado por Madrid Futuro.

El Ayuntamiento de Madrid ya está planteando modificaciones en su normativa para regular las condiciones para autorizar esta actividad tan extendida en Europa y que ahora comienza a llegar a la Comunidad de Madrid. La pirámide de población española nos muestra que la tendencia poblacional tiende a invertirse, teniendo su posible pico en 2050. De mantener la tendencia actual, para 2070 las personas de 65 años vivirán una media de 27 años más que en la actualidad. “Esto obliga a diseñar el modelo de coliving, tanto desde el punto de vista urbanístico como desde la perspectiva del caso de uso. Hemos detectado algunas tendencias de colivings intergeneracionales basados en el mentoring o en el intercambio de idiomas, entre otros, donde los mayores obtienen compañía y dan conocimiento”, según explica Alicia Gutiérrez, alumna, en su investigación.

Por último, se ha identificado el deporte como herramienta clave para mejorar la calidad de vida de los mayores y retrasar el deterioro funcional. Según las investigaciones realizadas por los estudiantes y habiendo realizado un análisis sobre 6 centros de día repartidos por toda España, “se detecta la oportunidad de rediseñar espacios para posibilitar actividades que permitan un envejecimiento activo”, según explica Cristina Sorribes, otra de las alumnas de la UPM, quien ha diseñado espacios que potencialmente se probarán en centros para testar su efecto frente al deterioro funcional.


 

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