Cuidar el cerebro no consiste únicamente en ejercitar la memoria. La actividad física, la alimentación, el descanso, las relaciones sociales y el control de determinados factores de riesgo también desempeñan un papel importante a la hora de conservar una buena salud cerebral.
Incorporar algunos hábitos sencillos a la vida cotidiana puede ayudar a mantener el cerebro activo y saludable durante más años. Estas son diez recomendaciones que conviene tener presentes, según la Sociedad Española de Neurología, SEN:
1. Mantén tu mente activa
El cerebro también necesita ejercicio. Leer, escribir, hacer crucigramas, participar en juegos de mesa, realizar manualidades o aprender cosas nuevas son buenas formas de estimularlo.
Aprender un idioma, tocar un instrumento o descubrir una nueva afición también puede convertirse en una excelente gimnasia mental. Lo importante es plantearse retos y evitar caer siempre en las mismas rutinas.
2. Muévete todos los días
La actividad física beneficia al cuerpo, pero también al cerebro. Evitar el sedentarismo y mantener un peso saludable son dos objetivos importantes.
No es imprescindible practicar un deporte intenso. Salir a caminar uno o dos paseos diarios de unos 30 minutos puede ser una buena forma de mantenerse activo, siempre adaptando el ejercicio a la situación y capacidad de cada persona.
3. Evita el tabaco, las drogas y otras sustancias perjudiciales
El tabaco, las drogas y el consumo de alcohol pueden perjudicar la salud general y cerebral.
También resulta conveniente reducir, en la medida de lo posible, la exposición a la contaminación ambiental y a otras sustancias tóxicas.
4. Vigila la tensión arterial, la glucosa y la salud cardiovascular
Lo que es bueno para el corazón suele ser también bueno para el cerebro.
Controlar periódicamente la tensión arterial, la diabetes, la glucemia y otros factores de riesgo vascular es especialmente importante. La hipertensión constituye uno de los principales factores de riesgo de distintas enfermedades neurológicas.
Por eso, las revisiones médicas y el seguimiento de los tratamientos indicados por los profesionales sanitarios no deberían descuidarse.
5. Cuida tus relaciones sociales
Hablar, compartir experiencias, quedar con familiares o amigos y participar en actividades sociales también ayuda a mantener el cerebro activo.
La incomunicación y el aislamiento social se relacionan con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Mantener una vida social y afectiva satisfactoria es, por tanto, otra forma de cuidar la salud cerebral.
6. Apuesta por una alimentación equilibrada
Una dieta saludable es una gran aliada del cerebro.
Conviene limitar el consumo excesivo de grasas animales, azúcar, sal y alimentos procesados y ultraprocesados, y dar prioridad a los productos frescos y naturales.
Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, frutos secos y aceite de oliva forman parte de un patrón de alimentación mediterráneo que puede contribuir a una buena salud general y cerebral.
7. Dormir bien también protege el cerebro
El sueño permite al organismo recuperarse y desempeña un papel esencial en procesos como la memoria, la atención y el aprendizaje.
Intentar mantener horarios regulares y dormir alrededor de ocho horas cada noche puede ayudar a conseguir un descanso reparador.
Si los problemas para dormir se prolongan en el tiempo, conviene consultarlos con un profesional sanitario.
8. Utiliza pantallas y redes sociales con moderación
Móviles, tabletas, ordenadores y redes sociales forman parte de nuestra vida cotidiana, pero un uso excesivo puede dificultar la concentración y favorecer hábitos poco saludables.
Especialmente por la noche, reducir el tiempo frente a las pantallas puede facilitar la conciliación del sueño y favorecer un descanso de mayor calidad.
9. Protege la cabeza frente a golpes y accidentes
Prevenir los traumatismos es otra forma fundamental de proteger el cerebro.
Utiliza siempre el cinturón de seguridad en el coche y casco cuando circules en bicicleta, moto o patinete eléctrico, así como durante aquellas actividades deportivas o laborales en las que sea necesario.
Una medida tan sencilla puede evitar lesiones de gran gravedad.
10. Reduce el estrés y reserva espacio para disfrutar
Vivir sometido constantemente a tensión puede afectar al bienestar físico y emocional.
Siempre que sea posible, conviene identificar las fuentes de estrés, aprender a desconectar y dedicar tiempo a actividades agradables, al descanso y a las personas que nos hacen sentir bien.
Mantener una actitud positiva, cultivar el buen humor y reír también forman parte de una vida saludable.
Cuidar el cerebro es una tarea de todos los días
No existe una única medida capaz de garantizar una buena salud cerebral. La protección del cerebro depende de la suma de muchos hábitos cotidianos: moverse, comer bien, dormir, mantener la mente activa, relacionarse con los demás y controlar los factores de riesgo.
Y hay una idea especialmente importante: nunca es demasiado tarde para empezar a cuidar el cerebro. Pequeños cambios mantenidos en el tiempo pueden contribuir a conservar durante más años la autonomía, el bienestar y la calidad de vida.