Cinco consejos farmacéuticos para afrontar las altas temperaturas

 

Más allá de las molestias cotidianas, el calor extremo puede afectar al equilibrio de líquidos del organismo, agravar problemas en la piel y los ojos, favorecer lesiones en los pies y potenciar algunos efectos adversos de los medicamentos.

Con el objetivo de ayudar a prevenir estos riesgos, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha presentado la campaña “Cuidados del verano 2026”, una iniciativa que reúne recomendaciones dirigidas a la población sobre hidratación, fotoprotección, salud ocular, medicación y conducción, y cuidado de los pies.

Dolor de cabeza, mareo, debilidad, confusión, piel excesivamente caliente, disminución de la orina o sed intensa pueden indicar que el organismo está teniendo dificultades para afrontar las altas temperaturas.

Ante un verano marcado por el calor persistente, adoptar medidas sencillas puede prevenir problemas importantes: beber con frecuencia, proteger la piel y los ojos, revisar la medicación, cuidar los pies y evitar las exposiciones prolongadas.

La farmacia comunitaria se convierte así en uno de los principales puntos de consulta para resolver dudas, detectar riesgos y orientar a la población durante los meses más calurosos del año.

 

 

Medicación y volante: una combinación que exige precaución

Las altas temperaturas, la falta de descanso y los cambios en las rutinas pueden reducir la capacidad de atención al volante. Si, además, se están tomando medicamentos que provocan somnolencia, mareos o disminución de los reflejos, el riesgo puede aumentar.

Aproximadamente uno de cada tres fármacos incluye en su envase un pictograma con un triángulo rojo y un coche negro. Este símbolo advierte de que el medicamento puede alterar las capacidades necesarias para conducir, aunque solo el 42 % de los conductores conoce correctamente su significado.

Entre los fármacos que pueden interferir en la conducción se encuentran determinados antialérgicos, antigripales, ansiolíticos, hipnóticos y relajantes musculares. Sus efectos pueden traducirse en somnolencia, menor concentración, pérdida de reflejos, mareos, temblores o tiempos de reacción más largos.

Los farmacéuticos recomiendan extremar la vigilancia al iniciar un tratamiento, después de modificar una dosis o cuando se toman varios medicamentos al mismo tiempo.

 

Calor, contaminación y radiación: una amenaza para los ojos

La exposición continuada puede acelerar el envejecimiento ocular, mientras que una radiación intensa puede provocar lesiones inmediatas como la fotoqueratitis, una inflamación de la córnea similar a una quemadura solar.

Las personas mayores, los pacientes operados de cataratas, quienes tienen los ojos claros, las personas polimedicadas y los trabajadores al aire libre presentan una mayor vulnerabilidad. La principal recomendación es utilizar gafas de sol con filtro UV400 certificado y marcado CE. Este tipo de protección bloquea prácticamente toda la radiación UVA y UVB.

Las lentes, incluidas las graduadas, pueden revisarse en la farmacia para comprobar que conservan sus filtros. En ambientes secos, el suero fisiológico o las lágrimas artificiales pueden ayudar a mantener una correcta hidratación ocular.

Algunos medicamentos también aumentan la sensibilidad frente al sol, por lo que cualquier duda sobre un tratamiento debe consultarse con el farmacéutico.

 

El cuidado de los pies cobra importancia en verano

El uso de sandalias, la sudoración, los baños frecuentes y el contacto con superficies húmedas favorecen durante el verano la aparición de hongos, grietas, ampollas y rozaduras.

Para prevenir estos problemas, se recomienda lavar los pies diariamente y secarlos con cuidado, sobre todo entre los dedos. También conviene realizar una exfoliación suave semanal e hidratarlos cada día.

Las uñas deben cortarse de forma adecuada y es preferible no caminar descalzo en piscinas, vestuarios o sobre superficies irregulares.

El empeine es una zona que suele quedar olvidada al aplicar el protector solar. Cuando se utiliza calzado abierto, debe protegerse del mismo modo que el resto de la piel expuesta.

Las heridas que no cicatrizan, el dolor intenso, las molestias persistentes o los signos de infección requieren una consulta profesional. El farmacéutico puede realizar una primera valoración y derivar al médico cuando sea necesario.

 

Beber antes de sentir sed

La pérdida de agua y sales minerales aumenta con el calor, la exposición solar y la actividad física. Por este motivo, la hidratación debe mantenerse durante todo el día y no comenzar únicamente cuando aparece la sensación de sed.

El agua debe ser la bebida de referencia, aunque también pueden consumirse infusiones sin azúcar, leche, bebidas vegetales o caldos ligeros.

El café, el té y los zumos naturales deben tomarse con moderación. Las bebidas isotónicas pueden resultar útiles después de un ejercicio prolongado, ante una sudoración intensa o durante episodios de calor extremo.

En cambio, se recomienda evitar el alcohol, las bebidas energéticas y los refrescos con un elevado contenido de azúcar.

La orina puede ofrecer una señal orientativa sobre el estado de hidratación. Un color claro suele indicar una hidratación adecuada, mientras que un tono muy oscuro puede alertar de una pérdida importante de líquidos.

Determinados tratamientos, como algunos diuréticos, antihistamínicos o antidepresivos, pueden afectar al balance de líquidos, a la función renal o a la capacidad del organismo para responder al calor.

Estos medicamentos no deben suspenderse ni modificarse sin indicación profesional. En caso de duda, el farmacéutico puede aconsejar sobre las medidas más adecuadas para evitar la deshidratación.

cuidados mayores

Información adicional