Adrián Martín

Nada ha impedido a Adrián ser feliz y cumplir su sueño: ser cantante.

Su talento y tesón han hecho posible que el pasado mes de abril, a sus 11 años, presentara en Madrid su primer disco, “Lleno de vida”

Artista

Imagen de Adrian

Qué bonito cuando te veo,
qué bonito cuando te siento,
qué bonito pensar que estás aquí,
junto a mí.

Así comienza la canción “Qué bonito”, de Rosario Flores. Y con ella comienza también, en 2014 y sin pretenderlo, la vida artística del precoz Adrián Martín. Las redes sociales hicieron viral la interpretación que Adrián, con tan sólo 9 años, y su hermana hicieron del popular tema en un vídeo casero que colgaron en YouTube. Este joven malagueño despertó la ternura de la sociedad, asombrada por su arte. Pero, sobre todo, por la fuerza que transmitía y su espíritu de superación.

Y es que Adrián nació con hidrocefalia: la acumulación de líquido dentro del cráneo que provoca la hinchazón del cerebro. Para evitar que aumente la presión en el interior de la cavidad intracraneal y comprima el cerebro, debe derivarse el líquido mediante un tubo delgado con una válvula que lo drena al peritoneo, que absorbe el líquido de manera natural. A medida que el pequeño va creciendo, debe someterse a operaciones periódicas para alargar el tubo y adaptar la válvula. Además, padece una malformación congénita en las manos. Hasta el momento, se ha sometido a 15 operaciones, la primera de ellas cuando tenía 40 días de vida.

Pero nada de ello le ha impedido ser feliz y cumplir su sueño: ser cantante. Su talento y tesón han hecho posible que el pasado mes de abril, a sus 11 años, presentara en Madrid su primer disco, “Lleno de vida”, que se compone de 14 canciones y cuenta con la colaboración de Rosario Flores, India Martínez, Estrella Morente, José Luis Perales, Pitingo, José Mercé, Niña Pastori o Coti. Pero ya antes había compartido escenario con otros grandes artistas que han supuesto un gran apoyo, como Pablo López, Carlos Rivera, Salva Beltrán o Natalia Jiménez.

A la emoción de tener en sus manos el álbum de sus sueños, se sumó la alegría de ver cómo “Lleno de vida” se convertía en disco de oro. Pero la mayor sorpresa llegó a principios del mes de septiembre de 2016, cuando recibió una noticia inesperada: Adrián fue nominado para los Grammy Latinos en la categoría de vocal pop. Aunque no consiguió el título, sin embargo para Adrián fue un momento muy especial en el que compitió con artistas de la talla de Andrea Bocelli, Diego Torres, Andrés Cepeda y Juan Gabriel.

A pesar de su éxito, su madre, Antonia Vega, explica que Adrián “no es consciente de que es un fenómeno en las redes sociales”. Le paran por la calle para saludarle, felicitarle y animarle, “pero no conoce el alcance de su repercusión”.

La familia, apoyo imprescindible

La familia ha sido un pilar imprescindible para Adrián. Sus padres, hermanos, tíos… siempre le han apoyado y se han volcado en su bienestar. “Adrián va asumiendo, poco a poco, sus limitaciones y cuando necesita ayuda no tiene ningún problema en pedirla. Si bien no ha podido seguir el ritmo de los chicos de su edad, lo tiene superado y sabe perfectamente hasta dónde puede llegar”, asegura Antonia.

Su familia descubrió muy pronto su talento innato para la música, “porque antes de andar ya cantaba. De pequeño, oía canciones y las tarareaba, como Cumpleaños feliz y María de la O”, recuerda su madre. Su abuela ha tenido mucho que ver en ello, ya que es una gran amante de la copla, pasión que ha transmitido a su nieto.

Siempre adelante

A pesar de su juventud, su fuerza y energía es un ejemplo de superación. La mirada de Adrián trasmite ilusión y una inyección de optimismo vital. “Hay que superar todo lo que la vida nos ponga por delante, cuanto antes mejor y con la cabeza bien alta”, exclama su madre. Lamentablemente, añade, “la sociedad aún no está preparada para convivir con personas con discapacidad. Todavía queda mucho camino por recorrer”.

Aunque la hidrocefalia parece una enfermedad más delicada, Antonia asegura que la barrera que más le ha costado superar ha sido la malformación de las manos, “porque le impide coger bien las cosas. También tiene el equilibrio tocado, de lo contrario le hubiera gustado jugar al fútbol”.

El día a día de Adrián es, prácticamente, como el de cualquier niño de su edad. “Madruga mucho para ir al colegio y vuelve a casa a comer, pero antes toca un poco la caja de percusión. Después se echa una siesta para coger fuerzas e ir al logopeda o estudiar en casa con el profesor de apoyo. Al final del día, se dedica un ratito a la música. Es un niño muy activo e inquieto, no para nunca quieto”, destaca su madre.

Y como no podría ser de otra manera, a Adrián le gustaría estudiar música. “Sueña con la música y de mayor se ve como músico. No lo puede remediar, porque lo lleva dentro”, afirma Antonia. Además, la música es su mejor y más efectivo tratamiento.

Hasta el momento, además de en España, Adrián ha actuado en México, Chile y Estados Unidos. Pero eso sólo es el principio…

Comparte el arte de Adrián en: