Carme Ollé

Fotógrafa con discapacidad visual

“La vida está llena de cosas chocantes que nos sorprenden. Es bueno destruir tópicos y estereotipos para que el mundo no pare de girar”

El funcionamiento de una cámara de fotos es similar al del ojo humano cuando capta una imagen. Visto así, podría decirse que una persona que no ve sería incapaz de tomar una buena fotografía, pero ya se sabe que en este mundo únicamente es imposible aquello que no se intenta y Carme Ollé, fotógrafa con discapacidad visual, lo sabe de buena fe.

Esta catalana de 67 años ha tenido que lidiar con sus problemas visuales desde muy joven, aunque sus verdaderas dificultades aparecieron con la llegada de la degeneración coriorretiniana, un tipo de lesión de la retina que impide enfocar bien y hace que los contornos de los objetos se deformen. “La miopía ha estado presente en mi vida desde muy temprana edad y quizás por ello he ido acomodando mis quehaceres a esta dificultad visual. No tener la suficiente agudeza visual me ha hecho centrarme en otras cosas que van transcurriendo con más calma”, asegura Carme.

Con solo un 10% de visión, ha tenido que enfrentarse a la puesta en duda de su profesionalidad y del valor de sus obras

El diagnóstico le llegó con 42 años. Un golpe bajo a su carrera profesional que la llevó a dejarlo todo, a guardar su cámara de fotos y a abandonar la que era su mayor pasión. Atravesó por momentos de sombra hasta que en 2002 recibió una llamada del Museo Tiflológico de la ONCE en Madrid para participar en un concurso que organizaba con motivo de su décimo aniversario.

“Fue duro estar en el ostracismo cuando por fin había realizado mi primera exposición en solitario. La llamada del Museo Tecnológico y, sobre todo, poder participar en las Primeras Jornadas sobre Expresión Artística y Discapacidad Visual Grave lo cambiaron todo”. “El poder constatar que ciegos totales como Evgene Bavkar y el malogrado y polifacético Eladio Reyes hacían fotos me hizo reflexionar y darme cuenta de que yo, con mis restos visuales, aún tenía campo por recorrer”, comenta con decisión.

EMOCIÓN EN SUS OBRAS

Para las personas con discapacidad, el arte representa en muchos casos un medio de expresión ideal para poder plasmar y demostrar sus capacidades. En el caso de Carme, la fotografía le ha permitido desarrollar su sentido artístico y, aunque la pérdida de visión ha ido influyendo de manera natural en sus obras, gracias a ella ha conseguido conjugar aspectos técnicos y humanos, realizarse como persona y entablar algo tan natural y consustancial a la condición humana como son la comunicación y el diálogo.

“Espero que, si no soy yo quien pulse el disparador de mi cámara, sea mi obra quien lo haga por mí”

Con el paso del tiempo, la artista ha ido entendiendo que la fotografía es un medio de expresión, es por esto que las emociones van siendo cada vez más relevantes y protagonistas en sus obras. “No busco sacar una instantánea con un enfoque perfecto del objeto, sino transmitir mensajes o citas a través de mis relaciones con lo que me rodea en el momento fotográfico. He notado una mayor contundencia del acto expresivo en mis obras”, explica.

Carme ha tenido también que adaptarse a los nuevos tiempos y a la evolución de las nuevas tecnologías. Con solo un 10 por ciento de visión, una gran dificultad para ella fue la desaparición de las películas fotográficas analógicas, teniendo que empezar a utilizar cámaras digitales. Si bien con el manejo de los dispositivos ha conseguido ir hacia adelante, actualmente necesita ayuda con la postproducción, la edición y el tratamiento posterior de las imágenes.

Este no ha sido el único obstáculo, la protagonista de esta historia ha tenido que enfrentarse también en muchas ocasiones a la puesta en duda de su profesionalidad y del valor de sus obras por motivo de su discapacidad. Y es que, de primeras, puede sorprender que una persona con discapacidad visual sea fotógrafa. “Inicialmente puede parecer chocante, como lo es que el mejor futbolista de la galaxia falle un penalti, pero la vida está llena de cosas chocantes que nos sorprenden. Es bueno destruir tópicos y estereotipos para que el mundo no pare de girar”, dice convencida.

Además, ha tenido que batallar con los gestores culturales que ha ido encontrándose por el camino, ya que, según cuenta, “en sus preferencias y decisiones influyen aspectos y circunstancias externas al espectro fotográfico y, muy frecuentemente, se entabla una especie de diálogo de sordos con ellos en el que el silencio y los tópicos es lo que recibes como respuesta a tus propuestas”.

MÁS DE 200 EXPOSICIONES

Sin embargo, nada de esto ha impedido que Carme cuente en la actualidad con más de 200 exposiciones a sus espaldas. Actualmente y hasta el mes de septiembre, está presente en la Oficina de Turismo ‘Espacio Ebro Km 0’ de Amposta (Tarragona), donde expone junto al fotocompositor Ei Point la obra ‘Landscape Km0’, una experiencia que, según explica, va dirigida “a post-humanos y marcará un antes y un después en el mundo del arte”.

A día de hoy, la artista se encuentra involucrada en el desarrollo de las producciones ‘Maríntimo’, ‘Pinitos’ y ‘Ecce Homo’. La primera de ellas ilustra la percepción del mar a través de testimonios aportados por personas ciegas; la segunda documenta el hecho de que “vivir con discapacidad no es un reality show”, mientras que la tercera es el retrato de la última evolución del ser humano al que denomina “homus consumopolitanus”, el leitmotiv que protagoniza el relato de la obra.

“Constatar que otros ciegos totales hacían fotos me hizo reflexionar y darme cuenta de que yo, con mis restos visuales, aún tenía campo por recorrer”

Asimismo, Carme codirige el curso de fotografía ‘Fotosinver’, un taller en el que se explora el arte de fotografiar sin visión mientras sigue la tesis fundamental de la exposición Sight Unseen comisariada por Douglas McCulloh.

Carme quiere también trasladar este apoyo a todas aquellas personas que, como ella, tienen un reto por delante y algunos obstáculos que superar de por medio. “Es necesario que sepan que estamos en guerra, que tras unas pocas décadas de desnaturalización, nos toca vivir en una sociedad donde no hay tiempo y en la que prima el resultado. Que no se rindan”, los apremia.

Y es que a Carme le queda todavía mucho carrete parainmortalizar las principales instantáneas de su vida. “¡Me queda todavía por hacer casi todo! ¿Sorprende que diga esto? Aún hay tantas cosas por hacer y tanto camino por recorrer que espero que, si no soy yo quien pulse el disparador de mi cámara, sea mi obra quien lo haga por mí”.