Francisco Luzón

Exbanquero con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)

Francisco Luzón La ELA le ha quitado la voz, pero nunca antes había hablado tan alto

“La educación es imprescindible, el dinero no lo es”

Francisco Luzón es una de las personalidades más importantes de la banca española de los últimos 30 años. Reconocido y saludado como uno de los grandes modernizadores del sistema bancario, condujo el proceso que sacó a la banca española del siglo pasado y la convirtió en una de las más poderosas del mundo: la fusión de Banco Bilbao y Banco Vizcaya (BBV), la consolidación de la banca pública en el grupo Argentaria, la posterior integración de estos dos grupos en el BBVA, así como la exitosa extensión por Latinoamérica del Santander.

Su vida cambió en octubre de 2013, cuando fue diagnosticado de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). La enfermedad ha hecho que Francisco Luzón hoy hable desde el silencio. La ELA le ha quitado la voz, pero nunca antes había hablado tan alto. El ex banquero pronunció sus últimas palabras en mayo de 2015. No puede hablar, pero no ha callado para poder seguir dando visibilidad a todos los enfermos de ELA en España.

Su diagnóstico llegó diez meses después de la jubilación, un retiro que contaba con todos los lujos materiales de los que él hubiera querido disponer. Sin embargo, la ELA convirtió a Francisco en un guerrero por “una nueva causa”, aunque su lucha había comenzado desde bien pequeño.

En su libro 'El viaje es la recompensa', Francisco Luzón repasa sus orígenes humildes, su carrera como uno de los profesionales de la banca más relevantes de la historia económica reciente de España y su lucha contra la ELA. El protagonista de esta historia tuvo, así, una infancia modesta y con pocas facilidades. En ese contexto de humildad, sacó fuerzas, “asomó el gaznate” y se convirtió en uno de los alumnos más aventajados de su colegio. Fue en el municipio vizcaíno de Munguía, al que se trasladó desde su Cañavate (Cuenca) natal con cinco años, donde obtuvo el premio ‘Primer Alumno’ de la escuela.

Años más tarde continuaría destacando como escolar por su comportamiento ordenado y “nada petulante” hasta llegar a su etapa en la Universidad del País Vasco donde cursó Ciencias Económicas y Empresariales. Fue aquí que obtuvo una beca económica por su excelente expediente y su ejemplar implicación como alumno. Poco a poco, escalón tras escalón, llegó a liderar una de las mayores fusiones de entidades bancarias españolas, luego bautizada Argentaria.

“La creación de Argentaria y su desarrollo fue uno de los tres proyectos más importantes de mi vida profesional. La creación de valor que logramos para España con Argentaria no tiene precedente. Frente a lo que pasó entonces en Francia, el Estado español no sólo evitó rescatar a algunos de estos bancos, sino que en cuatro privatizaciones logró ingresar la cantidad de ochocientos mil millones de pesetas. Me sentí y me siento muy orgulloso de lo que hice para la sociedad española creando y desarrollando Argentaria”, asegura.

Este es uno de los momentos profesionales más importantes con los que se queda Francisco. Los otros fueron el rescate de tres bancos “que estaban en la UVI bancaria” cuando trabajaba para el Banco de Vizcaya (principios de los 80’s) y la creación de la primera franquicia en Latinoamérica del Banco Santander a finales del pasado siglo. “La creación de valor económico y social de estos periodos fue enorme, lo que me produce mucho orgullo”, afirma.

RECONOCIMIENTOS

Francisco Luzón con el Rey Juan Carlos I y la Reina Sofia.

La Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, la Medalla al Mérito en el Trabajo del Ministerio de Trabajo e Inmigración de España o el nombramiento como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Castilla-La Mancha son algunos de los reconocimientos que “le ha tocado” recibir a Francisco Luzón. Pero, una vez más, humilde, detalla que nunca trabajó para recibir esas medallas. “Es una gran satisfacción personal y debo decir que esos reconocimientos, siempre acompañado de muchos compañeros de viaje en mi vida, han sido muy estimulantes para mí”.

También fue nombrado Leader Professor en la China Europe International Business School (CEIBS) de Shanghái. Este fue otro enorme reconocimiento que, a su vez, le permitió desarrollar su otra gran pasión, enseñar. “No hay ninguna duda. La educación es la base del desarrollo del ser humano. Yo siempre he dicho que, si tienes una buena educación, disfrutarás más de la vida. Y por eso siempre he admirado a los que enseñan y forman tanto en el campo de la escuela o de la universidad como en la vida en general. Por eso admiro a los auténticos líderes”.

APRENDER ENSEÑANDO

Francisco Luzón sonriente sentado en el sofá de su casa.

Esta escuela de negocios que se encuentra entre las mejores del mundo y cuyos programas se sitúan entre los primeros del ranking mundial en materia de MBA fue una de las experiencias que sacaron, una vez más, lo mejor de Luzón en lo que él define como ‘aprender enseñando’. “En Shanghái, en la China Europe International Business School, disfruté mucho porque hice de ‘coach’ de unos 40 jóvenes. Fue muy bonito. Enseñé vida y aprendí vida”, destaca con orgullo.

Francisco Luzón está convencido de que la educación puede cambiar de manera más profunda el curso de la historia que el dinero. “La educación es imprescindible. El dinero no lo es. Como he dicho, el dinero es como el estiércol, lo importante no es tenerlo, sino esparcirlo”. En esta línea, cree en las sinergias y en los nexos entre personas, cree en el ser humano en su máxima extensión y para él sólo puede ser a lo largo y ancho de todo el mundo.

“Soy nacido en Castilla-La Mancha, formado en el País Vasco, y con una experiencia profesional enorme en Latinoamérica. De hecho, yo digo que soy latinoamericano. Pero mis experiencias en Europa, Estados Unidos y en el lejano oriente, sobre todo en China y Hong Kong, han hecho de mí un ciudadano global. Todas ellas me han hecho, sobre todo, sentirme como ser humano”, concluye.

DAR VISIBILIDAD A LA ELA

“Me siento más querido que nunca por mis familiares y amigos”

Para Francisco, lo que verdaderamente le está haciendo dar sentido a su vida en estos momentos es la ELA y está convencido de que es una “ventaja” que le haya sucedido a él. “Al ser un personaje público, me permite darle mayor visibilidad y yo me estoy volcando en ese empeño, porque, en el mundo actual, si algo no es conocido no existe”.

Este empeño le permite seguir con sus manías que confiesa que son pocas, pero que explican muchos de sus logros. “No tengo muchas, pero alguna sí y creo que han sido buenas. El exceso de esfuerzo y el exceso de responsabilidad. Esas han sido mis manías”.

Precisamente, con esfuerzo y responsabilidad, es de la forma que ha enarbolado la fundación que lleva su nombre bajo el lema ‘Unidos contra la ELA’. Esta organización se ha incorporado recientemente al Consejo de Fundaciones por la Ciencia y lleva desde hace menos de un lustro, cuando fue diagnosticado Francisco, ofreciendo apoyo y difusión a la sociedad acerca de esta enfermedad. Y es que tan importante es para Francisco la expansión del conocimiento como el apoyo de la familia y amigos.

“Me siento muy querido. Más que nunca por mi familia y amigos, pero también por círculos de profesionales que han trabajado conmigo o cerca de mi vida profesional. Y eso me llena de orgullo”. Si en alguna ocasión este reporte de cariño y afecto a lo largo de su vida ha sido por interés, Francisco lo tiene claro: “¿Qué si hay algunos que lo hacen por interés? No creo. Pero, si fuera así, a mí me da lo mismo. Lo que me importa ahora más que nunca es hacer las cosas bien”.

AYUDAR A LOS DEMÁS ES COMO FORMAR UNA GRAN FAMILIA

“Quiero contribuir a que la gente con ELA pueda vivir con calidad y con dignidad”

Se emociona aún más cuando habla de la familia, entidad social que para él es, ante todo, numerosa, porque supera los confines del concepto tradicional. “Hoy tengo dos colectivos que dan sentido a mi vida: mi familia, que me da soporte y amor, dos cosas que necesito para ayudar al otro colectivo, que son los enfermos de ELA como yo, a los que quiero ayudar a vivir con calidad y dignidad”.

Este aficionado al fútbol, al cine y a la escritura ansía de esta manera un futuro donde haya un reparto equitativo de la riqueza a nivel global, aunque no se muestra del todo optimista: “Ojalá, pero me temo lo peor. O recuperamos los valores del ser humano y dejamos de estar obsesionados por el poder, el comercio, la moda y el dinero, o no habrá un reparto más equitativo de la riqueza y el bienestar”.

A aquellos que se quieren dedicar al mundo de la banca les recomienda que lo hagan como él lo hizo durante su vida profesional, “que la transformen para que no sólo sirva a los accionistas, sino a la economía y a la sociedad”. Puede que Francisco Luzón no sea del todo optimista y puede que tampoco sea crédulo con la idea de que el mundo cambie a corto plazo, pero, tal vez, él ya esté contribuyendo a ello con sus palabras.