Viviendas para Personas Mayores en Europa

Mié 14 Noviembre 2018

Foto de cartel de las jornadas de viviendas para personas mayores 2018

NUEVAS TENDENCIAS PARA EL SIGLO XXI.

El envejecimiento de la población y, en particular, uno de los aspectos inherentes al mismo, como es la creciente longevidad humana (muchas más personas alcanzan edades muy avanzadas), ocupa cada vez más espacio en el discurso político y en los medios de comunicación. Este fenómeno, también conocido como revolución o tsunami gris, está modificando radicalmente el escenario social y las características y demandas de las sociedades modernas en dimensiones y magnitudes nunca antes conocidas. Según proyecciones del INE, pasaremos del porcentaje actual (18,7%) de personas mayores sobre el conjunto de la población española, a un 25,6% en 2031 y a un 34,6% en 2066.

No obstante, el enorme reto que supone este cambio demográfico y las nuevas necesidades asociadas al mismo, no se está viendo reflejado en materia de vivienda, pues ni el diseño urbanístico ni las políticas de arquitectura y vivienda en España se están acomodando a las nuevas necesidades residenciales y de apoyos y cuidados de las personas mayores.
Recientemente, han comenzado a surgir algunas alternativas residenciales para personas mayores.

Una de las más conocidas es el Cohousing (CO-llaborative HOUSING), un proyecto que trata de promover la autonomía y el envejecimiento activo a través de la convivencia en comunidad, la autogestión y la participación de todos los residentes. Este tipo de alojamientos nace en los años 70 en Dinamarca y Holanda, extendiéndose internacionalmente a lo largo de los años posteriores, con el objetivo de crear un modelo residencial alternativo para las personas mayores donde la participación y la independencia cobrasen una importancia mayor. La motivación de las personas mayores para acceder a este tipo de alojamientos es variada, pero habitualmente parte del deseo de “no ser una carga” para sus familias y de la necesidad de generar y mantener vínculos sociales que les permitan transitar por el proceso de envejecimiento de manera satisfactoria.

En este modelo residencial de viviendas colaborativas y autogestionadas, las personas mayores mantienen la independencia, al tiempo que disfrutan de la vida en comunidad. Partiendo de la iniciativa de un colectivo y en ausencia de jerarquías, el modelo cohousing fomenta la colaboración, el trabajo en equipo, la integración social y las relaciones en la comunidad, contando con todos los espacios necesarios para llevar una vida activa. En contraposición al modelo más común de residencias para mayores, donde el grado de dependencia y estructuración de la convivencia es muy alto, el modelo de viviendas cooperativas apuesta por el mayor grado de independencia posible. Cuenta, por un lado, con apartamentos propios, adaptados y totalmente independientes, para disfrutar de la máxima privacidad y, por otro lado, con espacios comunes, destinados tanto a tareas gestión y organización como a la realización de actividades comunes. El diseño de los espacios, adaptados a las necesidades del colectivo, se hace de manera participativa, empoderando a los futuros residentes desde el inicio del proyecto, siendo la parte principal y activa del mismo. Esta es la diferencia fundamental que existe con respecto a otras alternativas residenciales: el diseño participativo y la flexibilidad, equilibrando los espacios entre la vida privada y la comunitaria, adaptándose a cada comunidad y a cada grupo de personas, partiendo de sus deseos y necesidades. 

No obstante, las viviendas colaborativas o Cohousing no son la única alternativa a las tradicionales residencias de mayores. Este y otros modelos serán abordados en la Jornada "Viviendas para personas mayores en Europa. Nuevas tendencias para el Siglo XXI", organizada por la Fundación Caser y la Fundación Pilares, que tendrá lugar el 11 de diciembre en la sede del IMSERSO (Avenida de la Ilustración s/n, con vuelta a Calle Ginzo de Limia, 58. 28029, Madrid). Desde esta jornada se ofrecerá un espacio para conocer y debatir  las tendencias existentes en materia de vivienda para personas mayores en diferentes países de nuestro entorno, contrastándolas con algunas innovaciones que se están fraguando en España.