Enfermedad Renal Crónica

discapacidad orgánica Enfermedad Renal Crónica

La enfermedad renal crónica (ERC) es una patología orgánica que afecta a los riñones.

Hoy día este es el término más usado, aunque antes se definía esta patología como Insuficiencia Renal Crónica (IRC), y se usan ambas, por lo que se pueden encontrar documentos o estudios donde aparezca esta nomenclatura.

La IRC o ERC provoca que la función renal se pierda, algo que repercutirá en el organismo afectando y alterando otras funciones esenciales, que el riñón se encargaba de mantener en equilibrio.

El riñón forma parte del sistema urinario. Su función es la de eliminar toxinas y sustancias que nocivas a través de la orina. Gracias a los riñones el organismo puede tener un correcto nivel de líquidos, sales y minerales, y mantiene las proteínas necesarias para la función celular dentro del riego sanguíneo. Entre los niveles de minerales que se encarga de equilibrar se encuentran los del calcio, fósforo, sodio y potasio. Eso es importante para el correcto funcionamiento de los músculos, nervios y huesos.

Los riñones también son vitales para el equilibrio de ciertas hormonas que se encargan de regular tanto la producción de glóbulos rojos como la presión arterial.

Un riñón que no funciona correctamente no filtrará bien esas sustancias, eliminando también, junto a las toxinas, las proteínas que la persona necesita. Los especialistas explican que una de las primeras señales de que el riñón no está funcionando bien es una orina más espesa y espumosa. Esta textura se debe a que el organismo está eliminado proteínas en la orina. A su vez la insuficiencia renal provocará la reducción de glóbulos rojos en sangre, la alteración en la presión arterial y en los músculos, huesos y nervios del organismo.

La incapacidad para realizar un buen filtrado hace que se acumule urea y creatinina en sangre.

En resumen, las partes del organismo que se pueden ver afectadas debido a la enfermedad renal crónica son:

  • Aparato urinario.
  • Endocrino.
  • Cardiovascular.
  • Osteomuscular y alteraciones reumatológicas.
  • Digestivo.
  • Sistema nervioso.
  • Alteraciones dermatológicas, cambios en la piel.
  • Sistema inmunológico.
  • Alteración metabólica.
  • Sistema respiratorio.

En una u otra medida si no se trata la insuficiencia renal crónica puede afectar a diferentes funciones del organismo y alterar los resultados de diversos elementos en sangre, la propia tensión arterial e incluso la capacidad inmunológica.

La función renal es primordial para vivir. Por eso las personas con IRC deben seguir un tratamiento de diálisis que sustituye su función renal y en los casos en los que es posible se les realiza un trasplante de riñón, que sustituye el órgano dañado por uno sano, devolviendo la función renal completa al paciente.

Síntomas

Entre los principales síntomas de una persona con enfermedad renal aparece la tipología y textura de la orina, que es más espumosa.

El doctor Bea Granell, que posee amplía experiencia sobre el tema tanto como profesional, docente y como investigador, explica que esta patología “suele ser una entidad paucisintomática hasta estadios avanzados, esto quiere decir que la mayoría de veces pasa desapercibida y su diagnóstico suele ser un hallazgo incidental en una analítica de control rutinaria. Cuando empiezan a aparecer los síntomas suele ser porque el paciente presenta una filtración glomerular baja, y suele cursar con cansancio, falta de apetito, picores, dificultad para concentrarse, aparición en ocasiones de retención de líquidos, etc.”.

También se pueden experimentar esta serie de cambios:

  • Alteraciones en la forma de miccionar. La persona va a notar cambios a la hora de ir al aseo. Es frecuente que en ocasiones tengan que levantarse varias veces durante la noche para descargar su vejiga o al revés, que no vaya nada o muy poco (anuria).
  • Retención de líquidos. El riñón filtra el exceso de proteínas, sales, etc. Si no se filtra se produce retención de líquidos.
  • Aumento de la tensión arterial.
  • Alteraciones del sueño y somnolencia diurna. Por un lado, se debe a que la persona no duerme bien ya que ha de levantarse repetidas veces al baño. Por otra parte, el riñón es un órgano que regula funciones endocrinas y produce hormonas, como la eritropoyetina. Su función es la de mantener un equilibrio óptimo de glóbulos rojos en la sangre.
  • Aparición de anemia. Debido a la alteración en la producción de la eritropoyetina la persona tiene menos glóbulos rojos y se desarrolla la anemia.
  • Aparecen náuseas y vómitos por la alteración de filtrado que debía realizar el riñón.
  • Dolor en huesos y músculos debido a la alteración del calcio y otros minerales y al descenso de la vitamina D.

El desarrollo de la enfermedad renal crónica es una patología que avanza de forma lenta. Por lo tanto, quizá al comienzo la persona no experimenta ningún síntoma que le haga sospechar.

Cuando ya aparecen los síntomas la insuficiencia habrá avanzado y deteriorado la función renal en gran medida, por eso es tan importante un buen seguimiento y diagnóstico lo más precoz posible.

Además de todas las alteraciones señaladas hay signos como la falta de apetito o los dolores de cabeza, que pueden indicar que algo no va bien. Incluso pueden llegar a darse hemorragias internas a nivel digestivo.

La apariencia del paciente también irá cambiando ya que su piel irá tomando otro color y se volverá más amarilla o grisácea. Puede experimentar picor e incluso alteraciones en la cicatrización y curación de lesiones o heridas en la piel.

Es importante la detección temprana de la patología renal y los especialistas explican que puede comenzar a cualquier edad.

Un niño prematuro o bajo peso al nacer puede desarrollar la patología, por eso es importante que pueda verle un nefrólogo y realizar un seguimiento por si apareciera cualquier tipo de alteración.

Pero en personas de cualquier edad, que experimenten los síntomas señalados, es importante no dejarlos pasar y acudir al especialista.

Un diagnostico a tiempo hará que se pueda tratar y evitar la aparición de otras patologías añadidas y que tienen relación directo con el fallo renal.

¿A qué se debe?

Existen patologías como la diabetes o la hipertensión arterial que pueden desencadenar la insuficiencia renal.

El doctor Sergio Bea Granell, especialista en Nefrología en QuirónSalud Valencia y miembro de Top Doctors, explica que “la enfermedad renal crónica es una pérdida progresiva e irreversible de la función renal. Las causas que pueden condicionar esta patología son múltiples, pero, en general, las patologías como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la dislipemia, las enfermedades autoinmunes, y algunas enfermedades congénitas suelen ser las responsables de la gran mayoría de casos de esta patología”.

¿Es hereditaria?

El doctor Bea Granell expone que “si bien en algunas circunstancias hay un componente genético (poliquistosis renal, enfermedad de Alport, etc.), o bien una susceptibilidad genética a factores que la pueden producir (hipertensión arterial, diabetes, etc.), en general la mayoría de casos no son hereditarios”.

A continuación, exponemos algunos otros casos que pueden desencadenar en enfermedad renal:

  • Alteraciones del sistema inmunitario.
  • Alteraciones congénitas que se han producido durante el desarrollo del embarazo.
  • Factores medioambientales (exposición a productos tóxicos).
  • Por infección.
  • Por la acumulación de piedras o cálculos renales.
  • Daño en el riñón provocado por alguna lesión o por el uso de ciertos medicamentos 
  • Alteraciones cardiovasculares que impiden que las arterias lleven correctamente la sangre hasta el riñón.
  • Nefropatía por reflujo. Es una alteración que afecta a la eliminación de la orina que vuelve al riñón en vez de ser expulsada por la vejiga.

¿Qué tipos existen?

Desde el Servicio de Rioja Salud informan que existen dos tipos principales de insuficiencia renal:

  • La aguda. En este caso suele ser una alteración reversible.
  • La crónica. Es la que estamos tratando en estas páginas, y que precisa de un tratamiento de diálisis de por vida o trasplante de riñón.

Respecto a la insuficiencia renal crónica los especialistas realizan una clasificación en función de las etapas por las que puede pasar la patología renal.

Para clasificar cada etapa se comparan los niveles de la tasa de filtración glomerular (TFG) también conocido como velocidad de filtración glomerular (VFG). Esto se puede detectar con una prueba que comprobará cuánta sangre por minuto pasa y es filtrada por los riñones.

En esta estimación de observa el nivel de creatinina. Un riñón que funciona correctamente elimina el exceso de creatinina en sangre. A medida que el riñón deja de funcionar la creatinina en sangre se eleva.

La creatinina es un elemento que generan los músculos debido a su actividad diaria, pero que ha de ser filtrado y desechado en la orina.

No siempre un nivel alto de creatinina ha de significar un mal funcionamiento del riñón, sino que puede ser por un episodio de deshidratación, la ingesta de carne en exceso o por tomar ciertas medicinas. Siempre ha de ser el especialista quién valore la alteración en este valor.

En total existen cinco etapas en la ERC en función de los niveles de TFG:

  • Etapa 1. Normal. Se comienza a observar pérdida de la función renal.
  • Etapa 2. Leve.
  • Etapa 3. Moderada.
  • Etapa 4. Grave.
  • Etapa 5. Terminal.

Cada una de ellas tiene unos niveles que indican la función del riñón. En la etapa 5 el especialista puede pautar diálisis o trasplante.

Los especialistas explican que la falta de una clasificación internacional en el pasado podía entorpecer la gestión y diagnóstico de la patología renal. Pero hoy día, han avanzado y cuentan con más información.  Para la clasificación de ERC se tienen en cuenta dos cuestiones: la función renal y el posible daño renal.

Con estos dos datos pueden realizar un diagnóstico y pautar el tratamiento más adecuado a cada paciente.

Prevalencia

La Sociedad Española de Nefrología afirma que la prevalencia de la patología renal en España ha crecido un 20 por ciento en los últimos años.

El 9 de marzo, Día Mundial del Riñón, se actualizan los datos referentes a la prevalencia de la ERC y se difunde información para su detección temprana y prevención.

En España afirman que Cataluña y Canarias son las regiones con mayor índice de personas con ERC. Por el contrario, aparecen Melilla y Cantabria con menos personas con insuficiencia renal.

El rango de edad donde aparecen más casos es de los 65 a los 74 años.

El doctor Bea Granell afirma que “la enfermedad renal crónica puede aparecer a cualquier edad pero suele ser mucho más frecuente cuanto mayor es la edad del paciente, así a partir de los 70 años la prevalencia es mucho más elevada que antes de los 60 años, y por suerte su presencia en niños, adolescentes y adultos jóvenes es muy poco frecuente”.

En España más de 7 millones de personas tienen ERC, según datos difundidos por la Sociedad Española de Medicina de Familia.

En el entorno europeo España ocupa uno de los primeros puestos por su alto índice de población con ERC, superado por Grecia, Francia o Bélgica, que encabezan las listas.

A nivel mundial se estima que alrededor del 10-17 por ciento de la población mundial tiene ERC, en total, más de 800 millones de personas en todo el mundo.

Riesgos ERC

Cuando una persona pierde la función renal está en riesgo de desarrollar otras alteraciones en su organismo que son perjudiciales para su salud, por eso es tan importante detectar la insuficiencia a tiempo, tratarla y hacer un seguimiento por parte del equipo de profesional sanitarios.

El doctor Sergio Bea explica que dado que el riñón tiene muchas funciones además de limpiar la sangre “conforme empeora la función del riñón pueden empezar a aparecer problemas como la anemia por la falta de síntesis de eritropoyetina, acúmulo de iones como el potasio que puede ser muy peligroso porque puede inducir arritmias cardíacas graves, acúmulos de fósforo que aumenta el riesgo de muerte cardiovascular, déficit de calcio, déficit de vitamina D activa, exceso de paratohormona, lo cual puede dar alteraciones óseas, además la enfermedad renal crónica aumenta el riesgo de muerte cardiovascular (infartos de miocardio, Ictus, insuficiencia cardíaca, etc.)”.

Puede que no todas las alteraciones asociadas a la pérdida de la función renal se puedan prevenir, pero si se podrán tratar e intentar que el paciente mantenga su salud lo mejor posible.

Detallamos a continuación diferentes patologías que pueden aparecer cuando una persona tiene enfermedad renal, por ejemplo:

  • Alteraciones cardíacas y de circulación sanguínea, patologías cardiovasculares.
  • Aparición de anemia por una mala absorción de los nutrientes y del filtrado de estos, debido a la pérdida de función renal.
  • Bajada de glóbulos rojos en sangre.
  • Alteración de sus niveles de colesterol.
  • Alteración de sus niveles de minerales en el organismo.
  • Patologías que afecten a sus huesos y músculos.
  • Posibilidad de aparición de depresión y/o estrés ante el desarrollo de la insuficiencia renal y las alteraciones asociadas que aparecen.

El equipo médico se encarga del seguimiento del paciente de forma personalizada y realizará analíticas y revisiones de para detectar cualquier de estas alteraciones y se derivará al especialista en cuestión para que pueda tratarlas.

Ante la enfermedad renal crónica lo primero es acudir al especialista y lo segundo seguir todas sus recomendaciones y el tratamiento pautado.

Tratamiento

El especialista que ha de realizar el diagnóstico y seguimiento en una persona con enfermedad renal crónica es el nefrólogo.

Este nefrólogo encabezará el equipo médico multidisciplinar en el que también tienen cabida el trabajador social (que gestiona ayudas sociales y solicitud de traslados vacacionales en personas con hemodiálisis), dietistas o nutricionistas y todo el equipo de enfermería especializado en riñón.

¿Qué pruebas se han de realizar para dar un diagnóstico?

Entre las pruebas que puede solicitar el especialista destacan las siguientes:

  • Análisis de orina.
  • Estudio de urea-creatinina en sangre.
  • Ecografía de los riñones.

Para dar un diagnóstico se tiene en cuenta la velocidad de filtración glomerular (VFG). Esto se puede detectar con una prueba que comprueba cuánta sangre por minuto pasa y es filtrada por los riñones.

Además, esta prueba también detecta la filtración de creatinina. A medida que la función renal baja la creatinina aumenta.

Cuando el valor de la VFG es mayor o igual a 60 mililitros por minuto, el especialista también tendrá en cuenta otras alteraciones que indican posible lesión renal. Al menos la persona debe presentar estas alteraciones de forma continuada y normalmente también de forma progresiva por un periodo de tres meses en adelante:

  • Riñón que presente alteración en las pruebas de imagen.
  • Que se detecte una posible alteración genética, como es el caso de quistes en los riñones.
  • Que se presenten alteraciones en la orina. Por ejemplo, niveles altos de albumina o presencia de sangre o hematíes en la orina.

Tratamientos

El doctor Bea Granell, experto en hipertensión arterial, nefropatía diabética, insuficiencia renal, glomerulonefritis, poliquistosis renal y riesgo cardiovascular, nos explica que esta patología crónica, como su propio nombre indica, no tiene cura, eso sí “tenemos alternativas terapéuticas para ralentizar su evolución, entre ellas fármacos para control de la tensión arterial (sobre todo aquellos de la familia de IECAs/ARA II, que además ayudan al control de la albuminuria, cuya presencia hace que el daño renal progrese más rápido), fármacos para la diabetes mellitus ( como los ISGLT2, cuyo uso puede mejorar el pronóstico de los pacientes con daño renal por la diabetes, o GLP1,  cuyo uso también ayuda a mejorar a estos pacientes), las estatinas para la dislipemia que mejoran el pronóstico renal, y otros fármacos dirigidos de forma específica frente a algunas patologías que hacen progresar la enfermedad renal crónica (esteroides y otros inmunosupresores en algunas enfermedades autoinmunes que han condicionado un daño renal crónico, antagonistas de los receptores V2 para ralentizar la poliquistosis en algunos casos seleccionados, etc.)”.

Además de los tratamientos farmacológicos detallados por el especialista en nefrología, el paciente también puede precisar estas técnicas para suplir la función de los riñones dañados:

  • Hemodiálisis.
  • Diálisis peritoneal.
  • Trasplante renal.

Hemodiálisis

El doctor Sergio Bea explica que este tratamiento “es una técnica de depuración de la sangre que consiste en conectar al paciente a través de una fístula arteriovenosa, o bien un catéter tunelizado a una máquina que posee un filtro por el que pasa la sangre durante unas 4 horas y limpia la sangre, esto hay que repetirlo normalmente 3 días por semana para garantizar una limpieza adecuada de la sangre”.

El tratamiento se realiza bajo supervisión hospitalaria y con la atención de médicos especialistas y personal de enfermería y auxiliar.

Diálisis peritoneal

La diálisis peritoneal tiene un objetivo similar al de la hemodiálisis, ya que su finalidad es la de depurar los líquidos del organismo y eliminar toxinas.

Pero en este caso no es necesaria una fístula arteriovenosa, ya que se usa como filtro la membrana o tejido que recubre el abdomen. Se llama membrana peritoneal.

El peritoneo se encuentra en el abdomen y su función es la de dar soporte y también permitir la circulación sanguínea hacia los órganos de esa cavidad.

Este tipo de diálisis se realiza a través de un catéter que se inserta mediante una cirugía en el abdomen del paciente y donde se conecta una bolsa. La diálisis peritoneal se realizará varias veces al día, en el tipo manual. Se llena la bolsa con líquido de diálisis para que entre en el cuerpo y pueda limpiar de toxinas, y los deshechos se vacían después en esa bolsa, luego se vuelve a poner una bolsa nueva y se repite las veces que sea necesario.

El paciente tendrá una formación previa para saber cómo usar esta técnica, que el mismo puede realizar desde casa.

Existen dos tipos de esta diálisis:

  • Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria (DPCA) o manual.
  • Diálisis Peritoneal Automatizada (DPA) o automática. Se realiza con una máquina y suele conectarse durante las horas que el paciente duerme.

Trasplante

El trasplante renal suele ser la solución indicada para las personas con enfermedad renal crónica, sobre todo en los casos que se encuentra en estado avanzado (ERCA).

Según los estudios también está indicado en personas con ERC que aún no han comenzado a dializarse.

Los testimonios de personas trasplantadas confirman que el paciente logra tener una mejor calidad de vida gracias al trasplante.

Pero, en ocasiones, el trasplante no es posible y el paciente debe seguir con su tratamiento de diálisis (ya sea hemodiálisis o diálisis peritoneal).

El nefrólogo Bea Granell nos explica porque hay ocasiones en las que no se puede hacer el trasplante. “Cada vez se están realizando trasplantes a mayor número de pacientes, incluso a pacientes que antes se desestimaban por edad o algunas comorbilidades, actualmente sí se trasplantan. Las limitaciones actuales al trasplante son la imposibilidad técnica para el implante (obesidades mórbidas, calcificaciones vasculares que imposibiliten las suturas vasculares, etc.); algunas enfermedades que limitan la supervivencia (enfermedades oncológicas activas, procesos infecciosos activos, procesos neurodegenerativos severos, abusos de drogas, etc.), pero en general cada vez es más factible optar a un trasplante renal”.

Desde Nefralia, programa de apoyo a pacientes con enfermedad renal, afirman que a veces estas incidencias clínicas impiden que se pueda realizar un trasplante, aunque también destacan que la falta de riñones disponibles es un impedimento para efectuar dicha cirugía.

Según las estadísticas, solo un 20 por ciento de las personas que están en tratamiento de diálisis en España están en la lista para acceder a un trasplante. Eso sí, también recalcan que España ocupa el primer puesto en donaciones.

Las donaciones se pueden realizar gracias a donantes que fallecen, aunque en la actualidad cada vez más hay trasplantes posibles gracias a donantes vivos.

¿Qué características han de tener los pacientes para acceder a la lista de trasplantes?

El especialista será quién valorará si el paciente puede ser candidato o no para el trasplante.

Se hace un estudio pormenorizado de su historia clínica, hábitos y posibles riesgos existentes.

La publicación oficial “Nefrología” de la Sociedad Española de Nefrología ofrece diferentes artículos y estudios donde se comparten estudios y guías para el manejo y evaluación de receptores y donantes renales.

Entre las indicaciones en estos artículos figura, por ejemplo, que los pacientes que presenten un cáncer de riñón y son operados con evolución positiva, pueden entrar en la lista de forma inmediata, evaluando si existen otras patologías o rasgos clínicos que lo pudieran desaconsejar. El nefrólogo tratará el caso con el oncólogo para conocer la situación concreta de esa persona en particular.

El tema de los hábitos del paciente es importante a la hora de ser candidato a un trasplante, ya que se debe tener en cuenta la posible adherencia al tratamiento tras la operación.

En personas con adicciones severas al alcohol o las drogas se desaconseja por una posible falta de adherencia a ese tratamiento. Es importante seguir el tratamiento posterior al trasplante ya que actúa para prevenir un posible rechazo o pérdida del órgano trasplantado, con los consiguientes riesgos para su evolución y supervivencia. En los casos de adicciones la Organización Mundial de la Salud recomienda ofrecer al paciente terapias para evitar sus adicciones y así poder acceder a la lista de espera.

Los especialistas tendrán en cuenta todos esos datos: edad, hábitos, patologías existentes, a fin de poder ofrecer una oportunidad de trasplante lo más segura posible para el paciente.

Una vez que el paciente ya ha sido elegido para entrar en lista de espera tendrá un seguimiento especial para su inmunización (se le recomendarán ciertas vacunas como de la gripe, tétanos, hepatitis…) y se evitará cualquier tipo de infección. Si existe una infección activa el trasplante también está desaconsejado. Primero se trata la infección y cuando desaparece ya puede realizarse la operación.

Importante al entrar en lista de espera: estar siempre disponible a través del teléfono, ya que le pueden avisar en cualquier momento.

Para más información y orientación sobre trasplantes se pueden dirigir a estas entidades:

•    Preguntas y respuestas frecuentes. Organización Nacional de Trasplantes.
•    Trasplante de Riñón (Youtube). Cirugía y riesgos. Top Doctors. Doctor José Salvador. YouTube.
•    Sociedad Española de Diálisis y Trasplante.
•    Asociación Europea de Nefrología y de diálisis y trasplante renal.

¿Qué pasa después del trasplante?

Tras el trasplante el paciente debe seguir el tratamiento pautado por su especialista. De la adherencia a este tratamiento depende en gran medida la capacidad para prevenir un posible rechazo del órgano trasplantado.

El tratamiento comienza horas antes del trasplante y luego continua de forma habitual en la vida de la persona trasplantada.

Además de ese tratamiento llamado inmunosupresor, el especialista puede recetar también fármacos para prevenir cualquier infección y para controlar los niveles de presión arterial, colesterol, etc.

El nefrólogo va a realizar el seguimiento de la persona trasplantada. Primero será con mayor frecuencia, y luego se irán espaciando las citas, a medida que el paciente mantiene estable y controlada su evolución.

Desde el servicio Rioja Salud cuentan con un espacio dentro de “Cuida tu Salud” en su web que es de interés para las personas trasplantadas: “Ya estoy trasplantado, la vida continúa” y que cuenta con la colaboración de ALCER.

En estas páginas cuentan qué cuidados generales precisa la persona trasplantada. También cuál es la alimentación recomendada, los hábitos recomendados y la importancia de seguir el tratamiento.

Programas de control del dolor

En personas con enfermedad renal crónica y en tratamientos de hemodiálisis a veces es habitual que puedan aparecer diferentes tipos de dolor ya sea osteomuscular, neuropático, vascular u otros.

Para mejorar la calidad de vida del paciente los especialistas han de evaluar programas para controlar el dolor.

Hay diferentes estudios y publicaciones que hablan sobre el control del dolor. Todos coinciden en la necesidad de controlar el dolor en personas con ERC ya que además puede derivar en alteraciones para dormir y cuadros de depresión o ansiedad.

Las personas con ERC no pueden tomar cualquier tipo de fármaco, por lo que siempre un analgésico deberá estar pautado por su especialista y controlando dosis y momento en que se administra.

En ocasiones, el fármaco se pautará en los mismos días que la persona realiza su tratamiento de hemodiálisis para un mejor filtrado del mismo, en otras, se pondrá una dosis inferior a la habitual para otro tipo de pacientes, etc. Cada caso ha de ser tratado de forma particular.

Además, ciertos fármacos, sobre todo los de liberación prolongada (ejemplo tramadol o morfina) no están recomendados en personas con ERC. En cambio, por ejemplo, para dolor moderado si se pauta el paracetamol, con menos efectos secundarios e interacción que otros fármacos.

El especialista medirá el dolor del paciente, las causas y luego evaluará un programa para su control.

Dieta, ejercicio y salud mental

Una dieta saludable y actividad física son importantes para una buena calidad de vida en general, y también en personas con ERC.

¿Qué dieta se aconseja?

La dieta de las personas con ERC debe ser sana y equilibrada.

Eso sí, han de tener en cuenta ciertos alimentos que no están recomendados en personas con esta patología.

Desde la Unidad de Nefrología-Diálisis del Hospital Universitario Donostia comparten una completa guía donde encontrar los alimentos recomendados (PDF) para una dieta equilibrada en personas con ERC.

Entre las pautas comunes en la dieta para personas con ERC figura:

•    Adecuado control del sodio (dieta baja en sal).
•    Control del potasio.
•    Control del calcio y fósforo.
•    Control del agua y líquidos.

Actividad física

La actividad física en personas con insuficiencia renal crónica y en cualquier persona es vital para su salud.

Gracias a la actividad física se regula la presión arterial, el colesterol y se previene la atrofia muscular y la perdida de densidad ósea.

El ejercicio adecuado a cada perfil realizado de forma diaria o regular ayuda a que la persona se sienta mejor y más independiente.

Actividades tan sencillas como subir o bajar escaleras, levantarse o sentarse o caminar, pueden ayudar a mejorar la salud física.

Salud emocional

A veces la enfermedad renal y las patologías asociadas que aparecen hacen que el paciente pueda desarrollar cuadros de depresión y/o estrés. En estos casos es primordial contar con apoyo social y familiar y en ocasiones atención psicológica o grupos e apoyos que pueden ayudarle a mejorar su salud psíquica y emocional.

La dieta, el ejercicio y el apoyo social y emocional, serán las claves para una evolución positiva en el día a día conviviendo con la ERC.

Consejos de prevención

Es muy importante la prevención ya que hay diferentes patologías que pueden desencadenar en ERC.

La primera causa de enfermedad renal es la diabetes, y luego la obesidad y síndrome metabólico.

El ejercicio, hábitos saludables y llevar una alimentación sana y equilibrada pueden ayudar a prevenir la insuficiencia.

Los asesores en prevención y control de patologías crónicas de la Organización Mundial de la salud destacan la actividad física, evitar el hábito tabáquico y una dieta saludable (baja en sal y azúcar), claves en la salud del riñón.

Por su parte, la Sociedad Española de Nefrología presentó en 2019 su iniciativa Código Riñón, que es un programa de prevención y diagnóstico de la enfermedad renal, donde inciden en la importancia del diagnóstico precoz y al seguimiento adecuado del paciente para revertir o prevenir la progresión de la patología.

El doctor Sergio Bea Granell, especialista en Nefrología, especifica que “es muy importante para prevenir la enfermedad renal crónica llevar una vida lo más saludable posible, la dieta debe ser cardiosaludable, el prototipo de la dieta mediterránea sería fenomenal para la prevención, luego es muy importante la correcta hidratación mediante la ingesta de adecuadas cantidades de agua, en función del tipo de paciente, pero de forma general deberíamos garantizar el consumo de 1,5-2 litros de agua al menos al día.

Por otro lado, debemos evitar el consumo excesivo de fármacos que sean potencialmente tóxicos para el riñón, entre ellos fármacos comunes como los analgésicos no esteroides (tales como ibuprofeno, naproxeno, etc.) o antiinflamatorios (deketoprofeno, etc.)”.

Esto no quiere decir que no se tomen medicamentos, ya que el paciente puede necesitarlo, pero siempre controlado por su médico. Además, el doctor Bea destaca que “la actividad física es también muy importante, así como el control de aquellos problemas de salud que se han mencionado antes (diabetes, hipertensión, dislipemia, etc.)”.

Envejecimiento saludable

El doctor Bea Granell explica que “el paciente afecto de enfermedad renal crónica, debe entender que es una enfermedad crónica”, pero que siguiendo las pautas que control y seguimiento aconsejadas por el especialista y llevando los “controles realizados por un nefrólogo y cumpliendo con los tratamientos prescritos puede ralentizar la evolución de la enfermedad e incluso evitar llegar a la diálisis”.

Granell afirma que “sólo una pequeña proporción de los pacientes con enfermedad renal crónica acaban llegando a la diálisis, siempre y cuando cumplan con todo lo dicho anteriormente”.

El nefrólogo Bea Granell nos da un mensaje alentador “la mayoría de pacientes con enfermedad renal crónica suele llevar una vida activa y solamente en estadios avanzados o cuando además tienen otras patologías graves pueden ver limitada su vida de forma importante”.

Con este mensaje nos quedamos, para un envejecimiento saludable es importante estar siempre controlado por el nefrólogo y seguir sus recomendaciones y pautas.

Intentar llevar una vida saludable se traduce en un envejecimiento saludable, donde se puede controlar mejor cualquier complicación e incluso evitar que aparezca.

 

Publicaciones, documentos técnicos y websites con información (enlaces externos abren en ventana nueva)

Contactos de interés (enlaces externos abren en ventana nueva)

 

¿Por qué se produce la insuficiencia renal crónica?

Existen patologías como la diabetes o la hipertensión arterial que pueden desencadenar la insuficiencia renal.

El doctor Sergio Bea Granell, especialista en Nefrología en QuirónSalud Valencia y miembro de Top Doctors, explica que “la enfermedad renal crónica es una pérdida progresiva e irreversible de la función renal. Las causas que pueden condicionar esta patología son múltiples, pero, en general, las patologías como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la dislipemia, las enfermedades autoinmunes, y algunas enfermedades congénitas suelen ser las responsables de la gran mayoría de casos de esta patología”.

Otros ejemplos de alteraciones y patologías que pueden provocar ERC:

  • Alteraciones sistema inmunitario.
  • Alteraciones congénitas que se han producido durante el desarrollo del embarazo.
  • Factores medioambientales (exposición a productos tóxicos).
  • Por infección.
  • Por la acumulación de piedras o cálculos renales.
  • Daño en el riñón provocado por alguna lesión o por el uso de ciertos medicamentos. 
  • Alteraciones cardiovasculares que impiden que las arterias lleven correctamente la sangre hasta el riñón.
  • Nefropatía por reflujo. Es una alteración que afecta a la eliminación de la orina que vuelve al riñón en vez de ser expulsada por la vejiga.

¿Puede ser una patología hereditaria?

El doctor Sergio Bea Granell afirma que “si bien en algunas circunstancias hay un componente genético (poliquistosis renal, enfermedad de Alport, etc.), o bien una susceptibilidad genética a factores que la pueden producir (hipertensión arterial, diabetes, etc.), en general la mayoría de casos no son hereditarios”.

¿Qué síntomas de alerta existen cuando hay una ERC?

Entre los principales síntomas de una persona con insuficiencia renal aparece la tipología y textura de la orina, que es más espumosa.

El doctor Bea Granell, que posee amplía experiencia sobre el tema tanto como profesional, docente y como investigador, y es miembro de Top Doctors, explica que esta patología “suele ser una entidad paucisintomática hasta estadios avanzados, esto quiere decir que la mayoría de veces pasa desapercibida y su diagnóstico suele ser un hallazgo incidental en una analítica de control rutinaria. Cuando empiezan a aparecer los síntomas suele ser porque el paciente presenta una filtración glomerular baja, y suele cursar con cansancio, falta de apetito, picores, dificultad para concentrarse, aparición en ocasiones de retención de líquidos, etc.”.

También se pueden experimentar esta serie de cambios:

  • Alteraciones en la forma de miccionar. 
  •  Retención de líquidos. 
  • Aumento de la tensión arterial.
  • Alteraciones del sueño y somnolencia diurna. 
  • Aparición de anemia. 
  • Aparecen náuseas y vómitos y posible falta de apetito.
  • Dolor de cabeza

¿Se puede prevenir?

Es muy importante la prevención ya que hay diferentes patologías que pueden desencadenar en ERC.

La primera causa de enfermedad renal es la diabetes, y luego la obesidad y síndrome metabólico.

El ejercicio, hábitos saludables y llevar una alimentación sana y equilibrada pueden ayudar a prevenir la insuficiencia.

El nefrólogo Sergio Bea Granell también explica que es importante una correcta hidratación diaria y "evitar el consumo excesivo de fármacos que sean potencialmente tóxicos para el riñón, entre ellos fármacos comunes como los analgésicos no esteroides (tales como ibuprofeno, naproxeno, etc.) o antiinflamatorios (deketoprofeno, etc.)”.

¿Se puede curar?

La enfermedad renal crónica es una patología que no se cura. Aunque existen tratamientos que ayudan a devolver la función renal al paciente (trasplante) o bien actúan para hacer el filtrado que debería hacer un riñón sano (diálisis).

También hay diversos fármacos para ayudar a controlar la evolución de la función renal y el resto de funciones del organismo que se hayan podido ver alteradas.

¿Qué tratamientos existen?

Además de los tratamientos farmacológicos detallados por el especialista en Nefrología en la sección de Recomendaciones, el paciente también puede precisar estas técnicas para suplir la función de los riñones dañados:

  • Hemodiálisis.
  • Diálisis peritoneal.
  • Trasplante renal.

¿Un trasplante puede solucionar la ERC?

Un trasplante puede ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente, aunque requerirá un seguimiento por parte de su especialista y seguir adecuadamente un tratamiento para evitar el posible rechazo del órgano.

 

  • Anuria. Es una patología clínica que consiste en la dificultad para orinar. La persona no orina u evacua poco.
  • Creatinina. Es un elemento orgánico que está en nuestro organismo. Surge por la degradación de la creatina debido a la actividad física. Se filtra a través del riñón.
  • Dislipemia. Cuando la persona presenta un nivel alto de colesterol o triglicéridos. Es decir, tiene una concentración alta de grasas en sangre.
  • Eritropoyetina. Es una hormona que general el riñón y que mantiene el equilibro de los glóbulos rojos. En personas con enfermedad renal se administra para tratar la anemia.
  • Estatinas. Son fármacos para bajar el nivel de grasa en la sangre. 
  • Filtración glomerular. Para conocer la función renal se realiza una prueba que mide la velocidad de filtración glomerular. Comprueba cuánta sangre por minuto pasa y es filtrada por los riñones.
  • Glomerulonefritis. Patología del riñón por la cual se inflaman los glomérulos. El glomérulo del riñón es la zona donde se filtra la sangre.
  • Miccionar. Orinar.
  • Nefropatía. Patología del riñón.
  • Paratohormona. Hormona que genera alta concentración de calcio en sangre.
  • Paucisintomática. En textos clínicos quiere decir con escasa y/o poco expresiva sintomatología.
  • Poliquistosis. Patología del riñón, normalmente hereditaria, por la que se desarrollan quistes en el riñón.