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Encontrarse en una situación de sin hogar no significa sólo carecer de un domicilio. Significa no tener una red de apoyo, no contar con recursos mínimos económicos, ni con un espacio de seguridad. Tras el alta hospitalaria, esta difícil situación empeora, dificultando el periodo de recuperación. Desde 2012 RAIS Fundación desarrolla un proyecto para dar respuesta a esta necesidad, atendiendo a personas sin hogar en el momento de la convalecencia o en el acompañamiento de una enfermedad terminal, favoreciendo los procesos de coordinación sociosanitaria.

Partiendo de un enfoque de derechos y orientado a la recuperación y el respeto a la dignidad desde la planificación centrada en la persona, tienen por objetivo que las personas sin hogar cuenten con las mismas posibilidades y recursos que el resto de la ciudadanía al enfrentar procesos de enfermedad y/o recuperación, facilitando un entorno adecuado para que en este momento de vulnerabilidad den continuidad o inicien procesos de integración social, sirviendo de puente entre redes sanitarias y sociales.

 

La metodología de trabajo de RAIS Fundación se desarrolla en base a modelos de intervención y técnica específicas, a través de herramientas de gestión de caso.

La intervención bio-psico-social. En el ámbito de la exclusión, las distintas problemáticas que sufren las personas se superponen, llegando a configurar escenarios complejos que no pueden ser abordados desde una óptica uni-disciplinar. De cara a asegurar la mirada integradora de las tres visiones de trabajo (bio-psico-social) los proyectos de atención a personas convalecientes disponen de diversos perfiles profesionales que complementan el trabajo a realizar con la persona beneficiaria desde cada ámbito de intervención y desde cada espacio de intervención (intervención individual, intervención grupal e intervención comunitaria). Además, no se debe perder de vista que uno de los grandes objetivos que tiene cada uno de los profesionales es generar puentes hacia los derechos sociales, sanitarios, culturales, etc. que cada persona atendida tiene. Esta necesaria conexión persigue que las personas, una vez terminen su estancia en el proyecto hayan sido capaces de incorporar la necesaria adherencia a todos sus derechos.

La necesidad de adaptar los procesos de cambio. La multiproblemática de los procesos vitales que acumulan las personas sin hogar en general, y las que suman una situación de convalecencia hace imprescindible que todas las intervenciones se realicen desde una perspectiva de “exigencia adaptada”, con el objetivo de adaptar los proyectos y los procesos de intervención a las personas y no al revés. La exigencia ha de ser flexible, modulable, continua y progresiva, capacitadora, interrogativa e integradora.

El acompañamiento de los procesos vitales a través del capital social y simbólico. Los procesos de intervención psicosocial se enfrentan a dos grandes dimensiones, la de la voluntad como motor para el cambio desde la “libertad del descontrol” que se constata en los procesos de grave deterioro personal, hacia la incorporación de hábitos, la autodisciplina, el abordaje de las dependencias; y la de la ilusión como motor para el tránsito de “lo perdido” (cualificación profesional, relaciones familiares, pareja, hogar, sentido vital, etc.), hacia “lo nuevo” (nuevo ámbito laboral, nuevas relaciones sociales, nuevo proyecto de vida, etc.).

A pesar de que aún queda un gran camino por recorrer en el ámbito de la coordinación sociosanitaria, cuando esto se consigue los resultados en las personas son mejores y las respuestas más eficaces y eficientes.

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Esta entrada es un extracto del artículo “Proyecto Residencial de Atención a Personas Sin Hogar Convalecientes y/o con Enfermedad Terminal”, publicado en el número 19 de la revista Actas de Coordinación Sociosanitaria. Puede acceder aquí al sumario y la descarga de la revista.
 

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