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La evolución social y demográfica de nuestra sociedad nos empuja a un escenario en el que las necesidades de atención sociosanitaria serán preponderantes en nuestro sistema de cuidados. Las personas que precisan atención sociosanitaria constituyen una población heterogénea, con una proporción importante de personas ancianas.

En España, estos servicios sociosanitarios están fragmentados y son responsabilidad de diferentes administraciones. La mayor parte del tiempo de cuidado se realiza en el domicilio, por las mujeres más cercanas al paciente y sin el apoyo del sistema sanitario. España es, de entre los países de la OCDE, uno de los países que presenta una mayor intensidad de cuidados familiares, junto con Eslovenia e Israel. La intensidad de cuidado está directamente asociada con el abandono del empleo, incremento de la tasa de pobreza y aumento de la prevalencia de problemas de salud mental. 

La persona y su entorno familiar tienen una capacidad finita para satisfacer las necesidades de autocuidado. Cuando esa capacidad es excedida por la carga de trabajo, se disminuye su adherencia al plan terapéutico y la gestión de su autocuidado se vuelve ineficiente. Las horas de atención que precisa la persona cuidada son un factor fundamental a considerar. Cuanto más intenso es el cuidado, menor posibilidad tiene el cuidador de llevar a cabo otras actividades.

La figura del cuidador familiar previsiblemente presentará una disminución en los años venideros debido a la reducción del tamaño de las familias, el incremento de la movilidad geográfica y el aumento de la proporción de mujeres que ingresan en el mercado laboral. En el futuro inmediato habrá menos personas disponibles para ofrecer cuidados. Ello tendrá dos consecuencias: aquellos que sí lo hagan tendrán que hacerlo más intensamente; y por otra parte, habrá una mayor demanda de cuidados institucionales sociosanitarios. 
En este sentido, se precisan figuras profesionales, de altas capacidades clínicas, que manejen la metodología de gestión de casos y con reconocimiento institucional, para garantizar la calidad de la atención y prevenir las múltiples complicaciones de los procesos crónicos.

La fragilidad de las personas que presentan pluripatología o comorbilidad asociada hacen que este colectivo sea de especial interés para la enfermería comunitaria, profesionales que aportan la visión integral y holística necesaria para no atomizar la atención sociosanitaria que se les presta. Juegan un rol importante en los cuidados de este grupo de población, especialmente en los cuidados domiciliarios. En la atención domiciliaria lo importante es la intensidad, porque la intensidad implica continuidad, una cualidad determinante, ya se trate de un paciente crónico o un paciente al final de su vida. La continuidad permite a las enfermeras identificar precozmente los riesgos de complicaciones.

Entre las respuestas más exitosas que se han generado en varios países para afrontar las necesidades de cuidados sociosanitarios, se encuentra el desarrollo de la enfermera de práctica avanzada, figura que tiene su traslación en el marco español con la enfermera especialista en Salud Familiar y Comunitaria. El rol de estas enfermeras incluye la valoración individual, las necesidades de la población y la comunidad, orientándose hacia los determinantes sociales de la salud; integrando servicios a lo largo del proceso; estimulando la colaboración interprofesional e intersectorial y activando a individuos y comunidades a participar en su propio cuidado. La gestión de casos de la enfermera de práctica avanzada con pacientes crónicos ha mostrado resultados favorables en cuanto a promoción de la salud, así como en la reducción de días de estancia y tasas de readmisión hospitalaria. Además, puede mejorar el acceso a los servicios y reducir los tiempos de espera.

 

 

La oferta de cuidados por parte de enfermeras especialistas en Salud Familiar y Comunitaria en la atención sociosanitaria será uno de los mejores instrumentos para la satisfacción de las necesidades de cuidados de esta población cada vez más numerosa.

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Esta entrada es un extracto del artículo “Papel de la Enfermería Comunitaria en la Atención Sociosanitaria”, publicado en el número 20 de la revista Actas de Coordinación Sociosanitaria. Puede acceder aquí al sumario y la descarga de la revista.
 

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