Liderazgo de la Enfermera Familiar y Comunitaria en los Equipos de Atención Primaria

Mar 17 Noviembre 2020

Foto del cartel de Actas de Coordinacion Sociosanitaria

Enfermera Familiar y Comunitaria en los equipos de Atención Primaria del sistema sanitario público. La Atención en el hogar de los pacientes.

Asistimos en la actualidad a una creciente importancia social de la salud. Cada año aumenta en número la población española, debido en gran medida al aumento de la esperanza de vida. Esta situación lleva consigo una mayor diversidad poblacional conformando un mapa muy heterogéneo en todos los aspectos de la vida, pero en especial en el de la salud. De ahí la necesidad de una mayor especialización en todos los ámbitos de la salud, y por tanto también de la enfermería.

Las políticas sanitarias actuales recogen en múltiples documentos y estrategias un papel creciente de la Enfermera Familiar y Comunitaria en el cuidado de la salud de la población, asignándole nuevos roles en función de sus competencias, y el liderazgo en el fomento del autocuidado, la gestión de casos, y la atención de los pacientes en su hogar. Todo ello podemos encontrarlo en documentos guía de la Organización Mundial de la Salud, del Ministerio de Sanidad, y de las diversas Comunidades Autónomas de todo el país.

En estos momentos nos encontramos con problemas como la carencia de profesionales y la necesidad de emprender una reforma real y completa de la Atención Primaria, que pueden utilizarse como la oportunidad, si se gestiona de forma adecuada, firme y decidida, para el desarrollo de más roles y competencias para la Enfermera Familiar y Comunitaria; y darle definitivamente el lugar que debe ocupar dentro del sistema sanitario público. Así se lograría el tan necesario aumento del número de enfermeras, sabida cuenta de su alto nivel formativo, su coste-efectividad, y de la adecuación de sus intervenciones a las necesidades reales del paciente en Atención Primaria.

Es necesario cambiar el foco de curar a cuidar, de las intervenciones puntuales a la continuidad de cuidados, del paternalismo a la atención centrada en el paciente y familia, de la atención reduccionista del paciente desde lo biológico a una atención que abarque todas las dimensiones fundamentales de la persona, y de la atención medicalizada a una atención donde se permita al paciente tener mayor responsabilidad sobre su salud y autocuidado.

Todo este cambio exige un replanteamiento de la Atención Primaria en el que se prioricen intervenciones como la promoción de los estilos de vida saludable y la prevención de la enfermedad, la atención en el hogar de los pacientes que lo requieran, sus familias y personas que les cuidan, el respeto a la autonomía en sus decisiones, la atención a la soledad, la prevención de la pérdida de la capacidad funcional y la dependencia, la gestión de casos, y la atención a los pacientes con necesidad de cuidados paliativos y los cuidados al final de la vida.

Todas estas intervenciones deben vertebrar las actividades prioritarias de los equipos de Atención Primaria, y no pasa desapercibido que en su mayoría todas ellas coinciden plenamente con intervenciones y actividades propias de la Enfermera Familiar y Comunitaria, que no solo es el profesional sanitario más preparado en cuanto a sus competencias formativas y asistenciales para proporcionar estos cuidados, sino también el más experimentado en atender estas necesidades desde que se fundó la Atención Primaria, y puede dar respuestas eficientes y coste-efectivas.

Todos estos cambios, las nuevas líneas estratégicas, el aumento de competencias y roles de las Enfermeras Familiares y Comunitarias, requieren sobre todo dotación de recursos humanos (mejorar los ratios efermera/paciente) y recursos materiales para la gestión de caso (TIC, recursos y posibilidad para gestionarlos, comunicación con servicios hospitalarios, servicios sociales, y otros recursos comunitarios), y todos ellos deben ser ajustados a las necesidades reales de la población, de lo contrario no habrá mejoras sustanciales en la atención. En resumen, se requiere una re-evolución de la Atención Primaria liderada por las enfermeras.

Esta entrada es un extracto del artículo “Liderazgo de la enfermera familiar y comunitaria en los equipos de atención primaria del sistema sanitario público. La atención en el hogar de los pacientes”, de Esmeralda Torralba Molina, publicado en el número 26 de la revista Actas de Coordinación Sociosanitaria. Puede acceder aquí al sumario y la descarga de la revista.