La obesidad general y abdominal está relacionada con la actividad física, el hábito tabáquico y el sueño

Lun 13 Febrero 2017 Actualidad

bascula con metro y manzana

Así lo ha puesto de manifiesto en un estudio perteneciente a Anibes en España, que ha sido coordinado por la Fundación Española de Nutrición (FEN) y cuyo objetivo ha sido analizar en la población adulta española, de entre 18 y 65 años, la relación entre los diferentes factores socioeconómicos y los estilos de vida, incluida la actividad física, con el padecimiento de sobrepeso, obesidad general y abdominal.

Otro de los resultados es que ser hombre mayor de 40 años se asocia con mayor riesgo de obesidad, ha indicado la profesora Rosa Mª Ortega, directora del Grupo de Investigación Valornut y Catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid.

Por otra parte,  ha explicado que “un mayor nivel educativo y dedicar más de 150 minutos a la semana a realizar actividad física de intensidad vigorosa se asocia con un riesgo menor de sobrepeso y de obesidad general y abdominal”.

Hábitos y estilos de vida

El grado de actividad física que se realiza es un determinante clave para conocer el gasto de energía. “El análisis de regresión multivariante utilizado para este estudio pone de relieve que la actividad física de intensidad vigorosa puede tener un mayor efecto en la prevención del sobrepeso y de la obesidad que la actividad física de menor intensidad”, comenta la doctora Ortega. “En el presente estudio se observa una reducción en el padecimiento de sobrepeso y obesidad general y abdominal en individuos que dedican más de 150 minutos a la semana a realizar actividad física de intensidad vigorosa, sin que se encuentre una influencia significativa al considerar la actividad de intensidad inferior”.

Por otro lado, los resultados del estudio científico Anibes sugieren que dormir siete horas o más al día se asocia con un menor riesgo de padecer obesidad general y abdominal, un riesgo que se reduce todavía más a partir de las 8 horas diarias de sueño. “La asociación entre dormir y el desarrollo de obesidad puede ser debida a que los individuos que permanecen más tiempo despiertos tengan mayor posibilidad de sentir hambre y mayor número de ocasiones para comer, así como tener un estilo de vida menos saludable”, apunta la doctora Ortega. “De la misma manera, un mayor tiempo viendo la televisión o realizando actividades sedentarias también es un factor de riesgo relevante para padecer obesidad tanto general como abdominal”.