Fernando Álvarez

Diploma olímpico en las paraolimpiadas y empleado de Caser

“Nunca me he sentido discriminado por ir en silla de ruedas”

“Las barreras nos las ponemos nosotros mismos. Siempre hay una forma para conseguir todo lo que uno quiere alcanzar. Es cuestión de marcarse un objetivo e ir a por él”. Estas son las palabras que Fernando Álvarez, ex regatista paralímpico del equipo español de vela, repite como un mantra desde que un desafortunado accidente mientras practicaba escalada le dejara en silla de ruedas con apenas 20 años.

“Las paralimpiadas de Londres fueron el logro más importante de toda mi carrera. Dudo que vaya a poder repetirse”

Hoy, dos décadas después, Fernando vive su día a día con valentía y, sobre todo, con mucho espíritu de superación. “Me tomé mi accidente como un reto físico. Cuando te ocurre de joven, tienes la ventaja de que tienes más fuerzas y ganas de investigar, de seguir adelante. Obviamente, ir en silla de ruedas no tiene ventajas reales, pero aprendes a disfrutar más de la vida”, afirma.

Cuando salió del hospital tras el proceso inicial de rehabilitación, Fernando decidió continuar con su afición por el deporte. Probó varias modalidades de deporte adaptado hasta que se decantó por la vela. “La satisfacción que buscas en el deporte es mantener el cuerpo activo para poder aguantar un ritmo de vida normal y mantener la mente ocupada”, explica.

Para Fernando, el deporte representa, sin lugar a dudas, un papel fundamental en la recuperación de cualquier lesión, sobre todo si es por motivo de accidente. “Los deportistas generalmente afrontan los problemas de una forma especial. Mantenerte en activo con el hobby que te gusta es un gran empujón para llevar adelante un problema que en el fondo  no deja der ser físico”, asegura.

EL LOGRO DE SU VIDA

“Si tú crees que no puedes hacer una cosa, no la vas a hacer nunca, ya sea en silla de ruedas, andando o con muletas”

Lo que Fernando no sabía cuando se animó a practicar vela fue que este deporte le llevaría a alcanzar uno de los mayores logros de su vida. De aficionado pasó a la alta competición, convirtiéndose en regatista profesional y diploma olímpico en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. “Las paralimpiadas de Londres fueron el logro más importante de toda mi carrera y dudo que vaya a poder volverse a repetir. Fue una grandísima experiencia poder estar allí. Nunca imaginé llegar a la alta competición, no era mi objetivo”, dice con orgullo.

Fernando, que trabaja en el Departamento de Defensa Jurídica de Caser, sigue practicando este deporte, aunque no de manera profesional. En la actualidad, colabora con la Fundación También, entidad dedicada a la integración de las personas con discapacidad a través del deporte, donde pertenece a su equipo de regatas, aunque no participa de forma activa en las competiciones.

SIN PRISA PERO SIN PAUSA

Este apasionado de los viajes no desaprovecha el tiempo y no para ni un solo minuto al día. Actúa así no porque tenga prisa por vivir, sino porque, según cuenta, “cuando tienes un problema que te acompaña para siempre, intentas hacerlo todo más rápido”. “Cuando tienes un sobresalto en la vida, parece que se esclarece todo lo que tienes delante. Es por eso que, si no aprovecho ahora para hacerlo, posiblemente dentro unos años el hecho de estar sentado en una silla de ruedas me pase factura”, explica.

“Hay que trabajar para que la sociedad sepa cómo tratar a una persona con discapacidad. Todo es cuestión de educación”

Sin pausa es como Fernando ha superado cada escollo que ha aparecido en su camino, aunque reconoce que no han sido muchos los obstáculos encontrados. “He tenido la suerte de no encontrarme con muchas barreras. Nunca me he sentido discriminado y no he tenido que dejar de hacer algo por ir en silla de ruedas”, asegura, al tiempo que insiste en que “si tú crees que no puedes hacer una cosa, no la vas a hacer nunca, ya sea en silla de ruedas, andando o con muletas. Se trata de tener ganas de hacer algo e intentarlo. Si no te sale la primera vez, te saldrá a la siguiente”.

Quienes más le han ayudado en todo este tiempo han sido su abuela, su madre, su hermano y sus amigos. Ellos han sido sus mayores seguidores y también sus mayores apoyos a la hora de dejarle total libertad para hacer vida autónoma, ya que en ningún momento le han impedido hacer nada por intentar sobreprotegerle. “La gente siempre intenta ayudarte cuando te ven hacer algo, aunque piensen que es una locura. Y es que no hay ninguna cosa que no se pueda superar”, añade.

Entre sus próximos proyectos, Fernando destaca poder colaborar con la Fundación Caser. En su opinión, esta entidad desarrolla una labor muy importante para apoyar la autonomía de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la vida, fomentar el ocio y desarrollar proyectos de investigación, además de sensibilizar y concienciar a la sociedad en general.

Para Fernando, la sensibilización social es una de las cuestiones prioritarias para garantizar la igual de oportunidades. A su juicio, “todo es cuestión de educación y hay que trabajar para que la sociedad sepa cómo tratar a una persona con discapacidad y tenerla en cuenta como a cualquier otra”. “Un ejemplo claro es cuando vas al médico o a un restaurante y, en lugar de preguntarte a ti, preguntan a tu acompañante. De poco sirve que la persona con discapacidad esté integrada, si quien le va a atender no sabe cómo hacerlo”, concluye.